"De la Argentina se puede esperar cualquier cosa" dijo el propio presidente Javier Milei en un acto en la sede central del BID, en Washington, al cuestionar a supuestos connacionales que habrían intentado interferir su disertación. Frase demasiado osada en boca de un mandatario que busca inversores para esta nación que él, sin querer o queriendo, ratificó en su speech como imprevisible.
Sofocos políticos en un país del que, según Javier Milei, "se puede esperar cualquier cosa"
La insistencia de Javier Milei de usar las redes sociales como si fuera un particular y no la principal autoridad del país, le ha dado una amarga devolución con la crisis de la criptomoneda $Libra
Los aciertos del Presidente en rubros importantes de la economía no están aún debidamente firmes como para permitirse quedar enredado en batifondos como el de la criptomoneda $LIBRA o los desmanejos de asesores con inmunidades poco apegadas a la ley.
Si el mandatario se dedicara a lo que él dice que más sabe, la ciencia económica, y probara con hacer docencia en ese rubro, sin divagar ni poniéndose al frente de difusas "batallas culturales", quizás sería otro el cantar.
Lo concreto es que el cimbronazo que dejó el escándalo de la cripto a la que dio aire el Presidente es "una devolución" por la insistencia de usar sus redes sociales como si fuera un particular o un amigote del Gordo Dan y no la máxima autoridad de una nación que busca salir de una debacle económica producto de varias décadas de populismo kirchnerista.
El lamentable episodio del asesor Santiago Caputo cortando una entrevista con el Presidente, ante un desorientado Jonatan Viale, ha hecho, y seguirá haciendo, un jodido ruido. Dicho marco de bochinches con el que ha arrancado este año de elecciones legislativas no sólo ha afectado al oficialismo libertario.
De rebote, ha dejado tecleando a una oposición política cuyo destino está fuertemente ligado al de este hombre que los carajea y destrata. Milei los necesita y debe acudir a ellos cuando las papas queman, sobre todo en lo legislativo.
Las hilachas
Este año veremos desplomarse varios decorados en el vasto espectro político tanto en el oficialismo como en la oposición (la colaborativa y la frontal) y mucha hilacha quedará a la vista de todos.
Desembarazado de las PASO, lo que le dará, supuestamente, un respiro en el primer semestre del año, el Gobierno de Milei deberá cuidarse de no caer en nuevos sofocos del tipo $Libra. En tanto, todo indica que no sólo se consolidará la pérdida de confianza en los partidos tradicionales, sino que a Javier Milei le costará seguir siendo el virginal dirigente incontaminado de politiquería.
Es que tras el tropezón cripto, el Presidente es ya un político hecho y derecho. Con aciertos y piojos. Para la oposición, sobre todo la de aquellos senadores radicales de provincias que votaron en contra de conformar una comisión legislativa que investigue el accionar de Milei en el caso de la criptomoneda, le quedará hacer mucho ejercicio de remo a fin de salvar algo del crédito político que pudieron haber logrado en su tarea de ser apoyo crítico del gobierno.
Lo que sin duda ayudará al oficialismo es haber obtenido el aval legislativo para la suspensión -este año- de las PASO. Eso le permitiría contar en teoría con un primer semestre de 2025 menos agitado, al no tener que poner en escena los entreveros de una interna abierta y obligatoria, máxime en un partido como La Libertad Avanza que no logra homogeneidad.
Merengue cripto
Todo el merengue cripto ha ahondado no sólo la crisis terminal entre la conducción nacional de la UCR, capitaneada por Martín Lousteau, y el grupo de gobernadores radicales (Alfredo Cornejo entre ellos), sino que ha dejado en evidencia las diferencias entre los propios mandatarios de provincias que -pareciera- ya no intentan ser un bloque homogéneo sino salvarse pactando cada uno por su lado.
No hay ni en el radicalismo ni en el PRO ni en el kirchnerismo una prédica contundente sobre el hecho gravísimo de que el Gobierno de Milei se niegue a cumplir la obligación constitucional de que el país tenga Presupuesto anual. Los fondos nacionales dependen del humor y la discrecionalidad del Presidente.
Esa situación es aprovechada por la Casa Rosada para "negociar" por separado evitando así la conformación de bloques como podría ser el de los gobernadores radicales y del PRO. Han sido los gobernadores peronistas los más osados a la hora de sacarle rédito a esa incongruencia de no tener Presupuesto.
A propósito: ¿no era que al Presidente le daban asco palabra como "pactar o negociar" porque en su ideario significaban las peores mañas de la casta política?
En el radicalismo de Mendoza hemos visto cómo sus dos senadores nacionales, Rodolfo Suarez (a favor) y Mariana Juri (en contra) han votado de manera diferente cuando se trató la conformación de una comisión para investigar el caso $LIBRA y el papel del presidente MIlei, proyecto que finalmente se cayó por un voto de diferencia.
Quizás el papelón más grotesco de esta historia sea la del senador correntino Eduardo Vischi, jefe del bloque radical de senadores nacionales, uno de los más aguerridos impulsores de que se investigara a Milei por el caso cripto, pero que a la hora de votar lo hizo en contra de lo que él mismo había propiciado.
¿Es de los argentinos en general, o de los políticos en particular, de quienes debemos esperar cualquier cosa?





