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Análisis y opinión

Será lo que será, pero hasta "el Alberto" puntano se permite tirar ideas de sensatez económica

El mandatario puntano le ha recordado a la Casa Rosada que hay ideas de sanidad económica que valen tanto para marxistas, peronistas y liberales

Dentro de la gente inclasificable que tiene la política argentina, un sitio de honor les cabe a los hermanos Rodríguez Saá, que vienen gobernando desde hace décadas la provincia de San Luis como si fuera una empresa particular. "El Adolfo" y "el Alberto" han hecho del gobierno puntano un negocio familiar basado en el apotegma "tomala vos, damela a mí", con cortocircuitos incluidos.

El punto interesante es que a diferencia de otros señores feudales del peronismo, ellos han tenido la habilidad de respetar ciertas normas básicas de la economía. Han hecho todo tipo de trapisondas políticas y económicas, han cooptado la Justicia y el periodismo, pero siempre se han jactado de tener presupuestos medianamente equilibrados y de mostrar obra pública. Aunque suene gracioso, hasta hicieron prender la idea de que San Luis era "otro país".

El Alberto ha sido famoso, además, por sus noviazgos con las actrices Lenor Benedetto, Esther Goris, Andrea del Boca, la conductora Anabella Ascar, y la socialité Delfina Frers. En alguna etapa quiso crear una Hollywood puntana al otorgar beneficios para filmar en esa provincia, algo que ahora está reciclando el radical Gerardo Morales en Jujuy.

Quizás se deba a que San Luis integra ese lote de provincias de la zona Centro de la Argentina donde se genera la porción más importante de la riqueza nacional. Y, como es sabido, la riqueza brota de economías medianamente saneadas que intentan respetar el abecé de la ciencia económica.

Incluso han generado, a escala, algo parecido a ciertas particularidades que tienen los cordobeses, que incluye no besarle los pies a la Casa Rosada. Eso se ha reiterado por estos días en que el actual mandatario puntano, Alberto Rodríguez Saá (72), no ha dudado en diferenciarse del gobierno de Alberto Fernández, al que ha cuestionado abiertamente por no tener un plan económico y por sostener, afectando a los sectores más pobres, la política de los presupuestos deficitarios.

No te firmo nada

Además, ha acusado al Gobierno nacional de mentir con descaro al anunciar que San Luis había firmado el reciente pacto fiscal, cuando en realidad ningún representante del Ejecutivo puntano se hizo presente a rubricar. San Luis no ha firmado pactos fiscales ni con kirchneristas ni con Macri. Y cuando ha tenido que reclamar judicialmente por intereses provinciales ante la Corte no le ha temblado el pulso

Ante un auditorio de empresarios y dirigentes políticos y sociales de su provincia el actual gobernador puntano se permitió desgranar una batería de críticas contra el Gobierno nacional por el manejo de las cuentas públicas. "El Alberto" dijo no entender por qué el presidente Ferenández no se decide a poner en marcha un presupuesto “equilibrado” como el de su provincia.

Tener un presupuesto equilibrado y sin déficit -afirma - no es de conservadores, ni de liberales, ni de peronistas, ni de marxistas. Es de sentido común. Es de esencia económica. Y para lograr ese equilibrio hay que tener un plan que fije los pasos para lograrlo. De todo eso, asegura el puntano, carece el gobierno del Frente de Todos.

Lo básico

El tipo hace preguntas básicas. Por ejemplo: ¿Quién paga el déficit que invariablemente los ministros de Economía incluyen en la pauta de gastos sin preocuparse por equilibrar las cuentas ni de adecentar el gasto político innecesario? La respuesta es contundente: Lo pagan de manera fundamental la clase media y los trabajadores a través de los aumentos que genera la inflación.

¿Quién paga el déficit del 3,3% que el ministro de Economía, Martín Guzmán, ha proyectado para el 2022? se preguntó el mandatario. "Los trabajadores", se respondió solito. “¿Por qué la Nación tiene este presupuesto deficitario si sabe que eso le genera un cúmulo de problemas? ¿Por qué otras provincias caen en lo mismo? Un misterio nacional y popular.

Un presupuesto deficitario -entiende el puntano- nos lleva a una pregunta inexcusable: ¿por qué la política le transfiere a la ciudadanía un problema que debe resolver ella? A eso se le podría llamar criterio elemental.

Inaceptable

Rodríguez Saá machaca: “El déficit lo pagan los trabajadores con la inflación. E inquiere: ¿se pueden seguir depreciando los salarios a través de la inflación? Basta mirar el nivel de pobreza. Se ha dicho que una familia necesita $70.000 para no estar en el nivel de pobreza. Y sin embargo hay salarios de $40.000, que en San Luis hemos debido subvencionar".

El hermano del recordado Adolfo, aquel que fue presidente argentino por 7 días en el desconcertante enero de 2002, afirma que "todas las ideologías coinciden en algo: hay que tener un presupuesto equilibrado. San Luis va a seguir teniéndolo. Lo del déficit -asegura- es algo inaceptable para todos los gobiernos del mundo. El problema central de las cuentas públicas deviene de la falta de pautas equilibradas de gastos".

Por estos días es común escuchar a oficialistas y opositores plantear que este año 2022 es como un mal trago que hay que pasar, porque en realidad la bienaventuranza comenzará a fines de 2023 cuando los argentinos hayan elegido un nuevo gobierno. Pamplinas. Estupideces.

La política es ahora. La sanidad económica se debe pensar en el presente. Eso es lo que está diciendo el inefable Alberto Rodríguez Saá. Será lo que será, pero en esta ocasión tiene razón.