Hagan sus apuestas. ¿Qué Alfredo Cornejo (61) tendremos en su segunda Gobernación? ¿Será el brioso y picante de siempre o estaremos ante una nueva versión más serena y afiatada? No hablamos de la cáscara de los hechos ni de los nuevos zapatos marrones claros con los que aparecieron él y los varones de su Gabinete como si les hubieran hecho precio en alguna zapatería. Nos referimos a las esencias que tendrá su segundo mandato no consecutivo.
Qué Cornejo nos espera: ¿el brioso y picante o uno sereno y afiatado? Hagan sus apuestas
Cornejo tenía 53 años cuando fue gobernador por primera vez. Y para bien o para mal (gustos hay para todo) dejó marca. Ahora, tras la gestión de Rodolfo Suarez, vuelve al ruedo reelegido por el 40% de los votantes, tirando por la borda la idea de que los mendocinos nunca elegirían dos veces a un mismo mandatario.
Mientras transitaba su cuarta década de vida, fue dos veces intendente de Godoy Cruz. Ahora tiene 61. A esta edad, unos pocos años pueden marcar una diferencia muy grande. La experiencia política, para los que logran ser un poco sabios, suele transmutarse en algo parecido a una sana libertad para trabajar con la realidad.
El río, el sillón
Si nadie se baña dos veces en el mismo río, porque "nuevas aguas corren siempre sobre tí", como nos enseñó el bueno de Heráclito, bien podríamos decir que alguien que llega por segunda vez al Sillón de San Martín no lo hace con las mismas perspectivas y sueños de la primera vez.
La duda, decíamos, es qué tipo de mandatario será. ¿El que hará las cosas siguiendo sólo su propio criterio y libreto o el que estará abierto a escuchar a la oposición o a ponerle el oído fino al humor social?
Las preguntas salen a borbotones: ¿Saltará algunos límites o se cuidará? ¿Reafirmará que tiene respeto por la división de poderes, o avanzará hasta el cordón del abismo, como le gustaba hacer a veces?
Y, de manera fundamental, ¿tendrá la habilidad -frente al gobierno que arranca Javier Milei- de poner a Mendoza por encima del cotorreo ordinario y de las peleas de grupos de esta provincia?
El minucioso
Resultará interesante comprobar si nos encontraremos con el Cornejo al que alguna oposición tilda de maquiavélico o si primará el que cuide otras variables. Por caso, ¿oxigenará los organismos de control para tirarle señales a peronistas, demarchistas y verdes que además le achacan tener demasiadas injerencias en el Poder Judicial?
Una cosa es segura: Cornejo será tan o más minucioso que antes para saber todo lo que pasa en el Estado. Tal vez se de el gusto de hacerlo más eficiente, menos paquidérmico, y más ocupado en sus objetivos básicos de mejorar la educación, la salud, la justicia, o la seguridad para permitir a su vez que la actividad privada pueda tener más preminencia.
¿Los 61 años y el abuelazgo lo habrán vuelto más confiado? Humm. Como si fuera un arquitecto de la política éste Cornejo actual cree saber de volúmenes, de equilibrios, de contrapesos, de ventilación y, quizás, también de amplitud.
Un dato interesante es que se ha rodeado para esta versión gubernamental de ministros que rondan los 40 años o tienen menos de esa edad. Ha lanzado algunas propuestas que han sorprendido. Como la de darle la conducción del Ministerio de Seguridad a una mujer, Mercedes Rus, abogada penalista sub 40, legisladora provincial y ex funcionaria en su primera gobernación.
Salvo el caso del empresario Rodolfo Vargas Arizu, que viene de la dirigencia privada, todos los ministros del gabinete han sido formateados por la factoría Cornejo.
¿Permeable?
Cornejo carga con un cúmulo de problemas a resolver sobre la marcha. Uno de los más acuciantes será cómo apoyar y al mismo tiempo diferenciarse del presidente Javier Milei cuando éste elija caer en alguna excentricidad.
Otro: seguramente Cornejo hará muchas cosas de manera diferente al estilo de Rodolfo Suarez. Entonces ¿cómo cuidar que eso no sea leído como una crítica?
Algunos auguran, incluso, que será más permeable a las críticas de la oposición y de la prensa. El hecho de que Cristina y el kirchnerismo salgan del escenario central de la política, tal vez ayude a ese supuesto.
Chimentan también que quizás lo veamos cuidándose de no caer en cierta sobrestimación propia. Seguramente no volverá a decir que tal o cual intendente ha sido el más importante de su departamento.





