Hay algo que a los políticos les cuesta comprender, incluso a sus “asesores” (generalmente economistas neoclásicos/keynesianos): el Estado y por lo tanto su ejecutor, el gobierno, NO GENERA VALOR PARA LA ECONOMIA.
Provincias y municipios retrasan el crecimiento de la economía argentina
Las provincias y municipios deben comprender que sólo atraerán inversiones si bajan gasto público y presión tributaria
En el mejor de los casos, ayuda a que el único generador de valor que existe en la economía, el sector privado, pueda seguir generando valor y además lo aumente siempre y cuando no se meta en las decisiones de los agentes económicos, ya sea de manera directa (aumentando impuestos), o de manera indirecta (aumentando el gasto público).
Descontamos que la motivación no es política o de poder, ya que en ese caso, no tiene sentido hacer ningún análisis (si el aumento de impuestos y/o de gasto público lo hiciera la Madre Teresa, el resultado es el mismo).
El único que genera valor es el sector privado
Empecemos por explicar qué significa generar valor para la economía. El gran economista Ludwig von Mises explica en su libro La Acción Humana que, toda acción humana está dirigida a que, luego de la misma, el estadio de quien la realiza sea mejor que el que tenía previo a dicha acción. Por supuesto de acuerdo su valoración subjetiva.
Es decir que es la estimación de un mejor estadio posterior lo que lleva a la acción a un ser humano (algo que también se puede extrapolar perfectamente a aquella parte no crematística de la vida).
En términos económicos, especula (término que tiene una falsa denostación porque todos estamos especulando a cada minuto. En lo personal, especulo mientras escribo la nota que muchos la leerán).
Luego, una vez llevada a cabo tal acción, el resultado puede ser menor al esperado, igual o superior, para lo cual, deberá invertir tiempo, dinero y/o conocimientos, vale decir, invertirá capital si especula que luego de la acción estará mejor que antes, pero el resultado puede ser que esté peor, igual o mejor que antes.
Como síntesis inicial, es el resultado estimado el que opera de motivación para dirigir recursos hacia un lado o hacia otro.
Decía Adam Smith en su libro Sobre la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones, que “No es la benevolencia del carnicero, el panadero y el cervecero que tenemos nuestra cena, sino por su propio interés”.
Expresado en términos más económicos y/o financieros, la rentabilidad que se estima obtener luego de invertir capital en algo, tiene que ser superior al costo de dicho capital. Si esto sucede, esa acción ha creado valor económico (economic value added).
Es clave comprender que el valor es subjetivo, por ende, depende del agente económico.
En clases suelo poner de ejemplo a la fundación de la Madre Teresa cuando ella vívía. La fundación recibía donaciones (ingresos operativos), tenía que mantener las instituciones donde atendían niños (costos operativos) y tenía que hacer inversiones para que esas instituciones pudieran dar el servicio (capital invertido).
La diferencia con una empresa tradicional, es que sus accionistas buscarán que luego de todo esto, sobre dinero ya que, esa será la remuneración que recibirán por sus aportes de capital, mientras que la Madre Teresa y sus “carmelitas descalzas” (accionistas de la fundación), sólo piden como remuneración casa, comida y vestimenta y que el resto se reinvierta para seguir y mejorar el servicio.
Como se puede ver, la rentabilidad y su valoración es claramente algo subjetivo y tiene una condición fundamental, todo es voluntario.
Es por todo esto que el Estado y su ejecutor, los gobiernos, no pueden generar valor. En efecto, en primer lugar se nutre de impuestos (ingresos operativos presentes) y/o deuda pública (impuestos futuros) algo que no es voluntario. Con ello solventa su gasto público presente (costos operativos en salarios, gastos administrativos, mantenimiento, etc{etera) y su gasto público futuro (obras públicas, la que sea). Todas cosas que no sabemos si el mercado las quería, las quiere o las querrá, y en caso que así sea, desconocemos momento y magnitud.
La decisión es burocrática, por lo tanto, nada es voluntario.
El premio Nobel en Economía 1986 James Buchanann, creador de la Escuela de la Opción Pública (podríamos decir, un primo hermano de la Escuela Austríaca), decía que los políticos, al igual que cualquier otra persona, persiguen su propio interés (recordar a Adam Smith más arriba). El punto es que para lograrlo (mantenerse en el poder, ganar elecciones, etcétera) tienen incentivos totalmente distintos al resto de los ciudadanos y sus acciones son financiadas de manera compulsiva por esos ciudadanos. Vale decir, no hay acciones voluntarias involucradas en el proceso y el resultado no lo involucra patrimonialmente.
Si cualquiera de nosotros invierte capital y no acierta en el mercado, sufre las consecuencias de su error. Los políticos no (salvo no ser elegido, o no permanecer en el poder).
Esto evidencia que no hay incentivos a gastar menos, y a bajar impuestos. En síntesis, no hay incetivos para ser eficientes, algo clave para un emprendedor.
Las Provincias y los Municipios retardan el crecimiento
Dado lo explicado en los párrafos anteriores, cualquier decisión que toma un gobernador y/o un intendente no genera valor para la economía. Si decide bajar gasto público y/o bajar impuestos sólo ayuda al sector privado a generarlo, porque disminuye los costos exógenos que toda actividad económica tiene, es decir, baja los costos que no dependen de la gestión del empresario/emprendedor, y que no dependen de las decisiones de las personas cuando van a comprar, ahorrar y/o invertir.
Si en cambio decide subir gasto público y/o impuestos, no sólo no ayuda sino que destruye valor, algo que se refleja principlamente en el costo de capital invertido más importante de un país: el Riesgo País.
Supongamos un mismo proyecto de inversión a ser llevado a cabo en Argentina o en Chile, todo igual para facilitar el análisis, salvo el Riesgo País (que es parte del costo de capital invertido).
Ese proyecto necesitaría en Argentina que tenga como mínimo una rentabilidad sobre el capital invertido de 5,1% (RP de 510 puntos básicos) para que los accionistas no pierdan dinero.
En Chile sólo necesitaría un 1% (RP de 100 puntos básicos).
Veamos cómo las provincias y los municipos no ayudan para el crecimiento de las inversiones y de la economía:
El gráfico muestra los impuestos nacionales, provinciales y municipales desde diciembre de 2023 a la fecha, incluido lo que está en la reforma laboral recién aprobada por la Cámara de Senadores si la aprobara Diputados.
Como se puede observar, sólo la Nación ha bajado impuestos producto de haber bajado gasto público, a pesar de tener que hacer frente a una herencia muy costosa en gasto público y deuda pública (y todavía falta mucho por hacer).
Si siguiéramos conceptualmente el análisis, basado en el libro Impuestos y Pobreza del gran economista rosarino Antonio Margariti, la situación en Provinicas y Municipios sería aún peor (en el gráfico los impuestos provinciales y municipales implícitos no están contemplados).
Lo sucedido en Santa Fe con los policías, a modo de ejemplo, quizás sirva de muestra para fundamentar todo lo señalado.
Un policía (Estado) tiene como función dar seguridad a personas y empresas.
Si la seguridad es buena, aumenta la cantidad de personas que quieren vivir allí y aumentan las inversiones. Es decir, el polícía (Estado) de manera indirecta, ayuda a generar valor al sector privado ya que de forma directa no lo puede lograr (dejamos para otro momento la discusión si incluso eso debe ser dado por el Estado o debe ser privado como lo explica Rothbard).
Si ese gobierno en lugar de usar los recursos públicos extraídos compulsivamente vía impuestos y/o deuda pública (impuestos futuros) para seguridad los usa para solventar el gasto en otro lado (por ejemplo Santa Fe tiene un Ministerio de Cambio Climático), no sólo no ayuda al sector privado a generar valor, sino que destruye valor económico (esos recursos en lugar de ser usados por el sector privado para consumir, ahorrar y/o invertir, son usados por el Estado en algo no decidido voluntariamente por el privado y el mercado).
Esto tiene en toda caso una buena noticia.
La Provincia/Municipio que lo comprenda y actúe en consecuencia bajando gasto público e impuestos, se llenará de inversiones mejorando el nivel de vida de sus ciudadanos y sobre todo de los más pobres






