Uno de los miles de tuits en los que se ha involucrado el fin de semana el presidente Javier Milei resume con bastante precisión cómo la ve él, a través de su texto de puño y letra: "Juro que ni en mis mejores sueños me imaginé una semana así: reunión con la N°2 del FMI y el N° 2 de EEUU. Baja del dólar mercado y futuros. Compresión de brecha. Suba de bonos y acciones. Y cuando todo parecía terminar de un modo genial, TODA la casta sola sale a gritar SOY CASTA. VLLC!!!". Y después del encuentro con el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, viajó a EEUU a abrazar a Donald Trump en la cumbre de la ultraderecha mundial.
Milei juega con fuego y da rienda suelta a su irrefrenable pulsión tuitera
Los últimos días han mostrado a un presidente pendenciero en la red social, pulseando con los gobernadores y choluleando con los norteamericanos.
En lo que respecta al frente de la deuda con el Fondo, lo está aprobando con la venia de las autoridades del organismo, no sin advertencias: "... garantizar que la carga del ajuste no recaiga desproporcionadamente en las familias trabajadoras... conseguir apoyo social y político también es fundamental para garantizar la durabilidad y eficacia de las reformas...", señaló la vicedirectora del FMI, Gita Gopinath.
Precisamente es lo que adolece, y aborrece, Javier Milei: buscar consenso político con la dirigencia opositora y con los que se presentaban como aliados tácticos. Los legisladores "son ratas" y los gobernadores son traidores y "degenerados fiscales", según su prisma.
Tensionar, tensar la cuerda hasta que se corte es parte de la impronta de su gobierno, siguiendo el estilo y la personalidad que lo hiciera saltar de los paneles televisivos a la Casa Rosada. Quizás la única vez que bajó su nivel de virulencia y se mostró apocado fue en el debate en el que lo abofeteó un soberbio Sergio Massa, lo que paradójicamente le jugó a favor.
El conflicto con Chubut, y por ende con la mayoría de los gobernadores, luce como provocado. Milei explica que Nación está haciendo el esfuerzo de bajar el déficit -15% del PBI (5% el Tesoro y 10% el Banco Central)- y que los gobernadores no quieren bajar el 1 % que es lo que les tocaría. Un reduccionismo brutal pero efectivo para mostrarlos como exponentes recalcitrantes de la casta.
El problema de Chubut es diferente, porque el hachazo a los fondos que debían llegar son intolerables para un flamante gobierno del PRO que no tuvo más remedio que pararse de manos.
La coparticipación menguada por la supresión de ganancias y la baja del IVA debido a la caída del consumo, más la eliminación de los fondos para el transporte y el FONID, la paralización de la obra pública, y ahora la retención de la coparticipación porque el anterior gobernador kirchnerista empeñó a esa provincia, colocó al joven mandatario Nacho Torres (35) en el liderazgo del levantamiento contra el gobierno federal.
Se trata de una pelea que se podía evitar con política, con acuerdos de refinanciación razonables, con comprensión de las necesidades de ajuste que tiene el gobierno libertario y las urgencias financieras, en este caso de Chubut.
El conflicto a la luz de todos en la escena mediática no sólo se explica desde los modales bravucones de Milei, sino desde la estrategia de polarización extrema que sostiene de manera constante el gobierno bajo la premisa casta-anticasta, dudosamente eficaz en el largo plazo.
Después de la polvareda que dejó la riña de Milei con Lali, y de la pugna con Nacho Torres y el resto de los gobernadores que ya están poniendo sus barbas en remojo, el Presidente ha decidido abrir otro frente de conflicto por los fondos que administra Axel Kicillof, aquellos que Alberto Fernández le arrebatara a Rodríguez Larreta.
Los considerandos del decreto, que la Provincia llevará a los estrados judiciales, rezan que la quita se realiza en el marco de "un ajuste necesario a nivel nacional". El trasfondo de todo indica que, montado sobre la reparación de la cuestión financiera, Milei está decidido a dar una pelea frontal también sobre el principal funcionario kirchnerista que gobierna la provincia más poderosa.
A la hora de los bifes lo que va a importar son los resultados, en términos no sólo de la macroeconomía que se presenta en las tablas de Excel, sino en el diario vivir, o sea en el banque del 56 % que lo votó en el balotaje, que es casi el doble de lo que sacó genuinamente en las PASO y en la general.
Se suele hablar livianamente de ajustes de aquí y de allá, y del déficit fiscal. El verdadero costo de la motosierra y de la licuadora recae sobre la población que tiene que apechugar por la quita de subsidios, la suba de los precios de los alimentos, los remedios, la nafta, las tarifas, las cuotas del cole de los chicos, la ropa y aumento en todos los rubros y artículos que han sido desregulados en nombre de la libertad, sin que los ingresos de los consumidores puedan seguir al mismo ritmo la curva de ascenso.
El gobierno sigue pregonando que la inflación está bajando, y Milei sostiene cosas como que se ha evitado la híper y que los jubilados cobran una mínima de 200 dólares; sin embargo la pobreza está arrastrando casi al 60 % de la población y cada vez cuesta más sostener una vida digna.
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Cada cual hace su juego
Los realineamientos políticos son dinámicos y aceleran una nueva configuración de los escenarios. El PRO está partido al medio, los radicales bastante desmembrados sin un rumbo cierto y Juntos por el Cambio virtualmente desintegrado.
Con este contexto, Mauricio Macri tiene un pie en cada bote, porque aspira a presidir el partido que fundó y al mismo tiempo a manejar las piolas detrás del gobierno. Mientras, el arco peronista se relame, aunque los que efectivamente tienen que gobernar provincias y municipios también están atravesados por la preocupación de gestionar con magros recursos.
Las autoridades mendocinas calculan y recalculan los fondos con que deberán gobernar. La base de unas finanzas cacheteadas por el gobierno de Alberto Fernández le ha permitido a Mendoza subsistir sin la ayuda extra que han recibido la mayoría de las provincias y, lo que antes fue un castigo, ahora se convierte en fortaleza.
Sin embargo, la pérdida de dinero en coparticipación y la eliminación de los fondos específicos menguarán los recursos disponibles y será complejo mantener la Provincia sin conflictos en un contexto recesivo e inflacionario.
La maldita estanflación que habrá que atravesar no da para subestimar los problemas, aun contando con el roll over otorgado al gobierno mendocino por la oposición justicialista en el momento más oportuno. Malabares a la orden.
No será con motosierra pero sí con un bisturí afilado cómo deberán compensar la caída de recursos las diversas áreas del Estado en tiempos donde la demanda de servicios, como el de la salud pública, tiende a crecer.
Alfredo Cornejo no retacea apoyo al gobierno de Milei y fue uno de los pocos que bancó con los legisladores que le responden los artículos de la ley ómnibus, por lo cual no ha sido incluido en ninguna lista negra por la Presidencia, pero ha marcado diferencias hacia iniciativas del gobierno nacional.
El mandatario mendocino es uno de los firmantes, junto a otros gobernadores, del comunicado de apoyo a la coparticipación que reclama su par chubutense, aunque al mismo tiempo se desmarcó de la amenaza de corte de suministros que lanzó el patagónico, al rechazar lo que considera una coerción inaceptable.
Por otro lado, no son pocos los especialistas en hidrocarburos y en leyes que remarcan que la de Nacho Torres es una amenaza que no se podrá llevar a la práctica, no obstante, resulta en sí lesiva para al país por la inseguridad jurídica que supone, con impacto en potenciales inversores.
Mientras tanto, Mendoza se prepara para llevar a pleito judicial diversos reclamos por recursos que considera le debe la Nación desde la administración anterior, a lo que se suma el planteo por el fondo para el transporte que quitó la administración central y que Cornejo caracteriza como una medida estúpida y discriminatoria frente a los subsidios que conservará el AMBA.
A poco más de dos meses de la asunción de Milei, la pregunta recurrente es cuándo se verá la luz al final de túnel, teniendo en cuenta el aviso de los funcionarios de Economía de que en marzo y abril llegará lo peor de la crisis. La situación es acuciante y la esperanza de un cambio positivo se va desgranando con el correr de los días entre quienes han confiado en el gobierno.
Y no son pocos los que llaman a la cordura política para encontrar soluciones a la crisis para que no llegue a lo institucional.
Javier Milei dice que la diferencia entre un loco y un genio reside en los resultados. Precisamente, esa es la cuestión.
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