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Las desventuras de Súper Berni

Sergio Berni acaba de cometer un pecado político. Por refutar a Horacio Verbitsky, que le había criticado su accionar como ministro, se fue de boca y habló pestes de las principales referentes de los derechos humanos, apegadas al credo kirchnerista. El duro y áspero militar tuvo que pedir perdón.

Sergio Berni es el ministro más conocido del gobernador Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. Y el más polémico. Su zona de confort es la controversia. Cristina Kirchner lo catapultó a la política en 2012 al nombrarlo secretario de Seguridad de la Nación durante su segunda presidencia.

Por aquel entonces Berni debía reportar a una ministra de cuyo nombre nadie se acuerda. Lo que todos rememoran es que él le copó la parada a aquella mujer con sus golpes de efecto. Se presentaba montado en moto y con ametralladora en cuanto conflicto importante hubiese en la calle. ¿Cómo olvidar que Berni fue el primer funcionario que llegó al departamento del fiscal de la causa AMIA Alberto Nisman luego de que lo hallaran muerto?

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En diciembre pasado también fue la actual vicepresidenta la que decidió que Berni fuera ministro de Seguridad del gobernador bonaerense Axel kicillof. La idea era tener a raya a la díscola policía bonaerense, pero a los 9 meses la Maldita Policía le "parió" un resonante motín en plena pandemia. Berni no tenía ni noticias del alzamiento que se le venía.

Durante los últimos meses el funcionario había sorprendido a todos con unos videos en los que se promocionaba como una especie de Súperman contra el delito y había hecho variadas declaraciones en las que dejaba entrever sus pretensiones presidenciales para el futuro. Pero no pudo prever que el desfinanciamiento de la provincia de Buenos Aires lo iba a cachetear con una asonada de uniformados.

Yo, ser bravo

Pese al fenomenal tropezón político con la Policía, este militar, que además es médico y abogado, no terminaba de salir de ese motín (que fue sofocado con $35.000 millones que la Casa Rosada le rebanó a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de su coparticipación) y ya estaba metido en otro lío que le puede acarrear más problemas que la rebelión de sus subalternos policiales. Ocurre que Berni es portador de esa altanería de cuartel que ya le conocimos a otros militares retirados que intentaron hacer política.

Como para agregar más leña al fuego, Berni se sintió tocado por una de las "vacas sagradas" del peronismo de izquierda, Horacio Verbitsky, alias El Perro, quien desde su sitio digital El cohete a la luna, fustigó a Berni. por no haber previsto el fuerte malestar policial en la provincia de Buenos Aires. Sin vueltas, el activista aludió sobre los "problemas psicológicos" del funcionario de Kicillof y dijo: "No se puede estar estar todos los días en la tele y a la vez enterarte de lo que pasa en las comisarías", le zampó con esa mezcla doctoral y canchera de los esclarecidos.

Para Berni fue como si le hubieran insultado a la madre. El aporreado ministro aseguró en una entrevista en el canal A24, que El Perro no sólo le había faltado el respeto a él, sino al gobernador Kicillof, con lo cual estaba sugiriendo que la destinataria final de la diatriba era la jefa Cristina Kirchner. Pero lo más novedoso fue que cuestionó la kirchnerización de los organismos de derechos humanos en la Argentina.

Lavate la boca

Berni dijo que Verbitsky "viene de un sector al que yo no pertenezco", por Montoneros, y que aún "tiene muchas cosas que explicar sobre la pauta oficial" que recibe para su sitio digital. "En algún momento lo vamos a aclarar", advirtió. Y ahí fue cuando se lanzó sobre las referentes de los organismos de derechos humanos.

Berni aseguró que a esa dirigencia "no le gusta trabajar sino cobrar cinco veces más que un funcionario normal, viajar y tomar whisky. Así es como viven del Estado, dando charlas. Ese sector es puro bla bla".

No concluyó allí su speach. Lea despacito, lector/a porque esto no se ve todos los días: "Les hemos ofrecido (a los referentes de Derechos Humanos) hacerse cargo de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense, que es el órgano que controla los excesos que puedan cometer los policías, pero ninguno aceptó. Y saben por qué. Porque ahí hay que trabajar y los sueldos son más bajos que los que perciben los privilegiados que viven del Estado. A Verbitsky y a los organismos de Derechos Humanos no les gusta trabajar".

Teléfono para el ministro

El llamado de atención a Berni debe haber llegado con la rapidez del rayo porque a las pocas horas el ministro bajó copete y pidió públicas disculpas por sus declaraciones.

"Sobre todo -dijo- mi respeto a Madres, Abuelas, Hijos, y familiares de víctimas de la dictadura cívico militar, a quienes “les debemos parte importante de la reconstrucción de la democracia”. En otro Twitter aclaró que "cuando me preguntan por Verbitsky, tengo claro que no me refiero ni a la historia, ni a las luchas de los organismos de Derechos Humanos, a quienes respeto, reconozco y admiro, me refiero a quien aprovecha esos espacios para construir su propia trayectoria”.

Está visto que al relato oficial no le sientan las contrariedades. Quien sepa interpretar, que interprete.