Análisis y Opinión

La culpa es del Fondo y de los que le dan de comer

La negociación con el FMI hoy se impone como prioritaria, mientras los dirigentes buscan posicionarse utilizando al organismo

Por más que le den vueltas al asunto, cualquier arreglo con el Fondo desemboca en el diseño de un programa que dé garantías de cobro al acreedor. Y no se trata de una cuestión de palabra, sino de un compromiso que de uno u otro modo pretende un ordenamiento de las cuentas fiscales, o sea un ajuste.

Lo que estaría en discusión es la profundidad y los plazos en que deba ejecutarse, es decir, el impacto de las recetas que desembocarán en un esfuerzo, no del Gobierno, sino de la población.

Eslóganes aparte, quien más o quien menos, muchos aguardan un acuerdo racional con el FMI para empezar a transitar un camino sostenido de previsibilidad y estabilidad macroeconómica, a pesar de los costos que implicaría

Sin acuerdo, los planes de inversión de los grandes y, sobre todo, de los pequeños se esfuman en el intento si no hay un estímulo crediticio e impositivo en medio de las zozobras que genera el propio poder político, que porta una agenda que solo repara en sus propios intereses y no en proyectos de largo plazo.

Con la mirada puesta en Mendoza, una tierra que ofrece ventajas comparativas en diversos aspectos, todavía no se logra un despegue que genere mayores expectativas de crecimiento y laborales, más allá de situaciones coyunturales. Se sigue girando en círculo sobre las mismas limitaciones, una y otra vez, que son un reflejo de los desequilibrios del país.

El presidente de la FEM, Alfredo Cecchi, advirtió que hay una agenda estructural de problemas que afectan a las pymes y citó como ejemplo la ley vigente que "trata por igual a los desiguales". "Es prácticamente imposible que una pyme pueda hacer frente a los costos asociados al trabajo. Es totalmente injusto que las pymes regionales se adecuen a los convenios colectivos de trabajo que son elaborados entre cúpulas sindicales y grandes empresas".

En consecuencia, la FEM propone junto a CAME una nueva ley pyme que considere los cambios, tanto en la legislación laboral como en la estructura fiscal y financiera.

Estos son los temas que se escuchan entre la dirigencia empresaria más representativa del trabajo y de la economía regional, pero todo parece quedar postergado, al igual que la gestión de los desequilibrios en la macro.

Cristina, Alberto, Lula y Pepe

La celebración de los 38 años de democracia y la reafirmación de los Derechos Humanos fue la gran excusa que tuvo la vicepresidenta para volver a darse un baño de pueblo en la Plaza de Mayo, aunque solo hayan llegado a la cita el pueblo peronista y las agrupaciones que integran el Frente de Todos.

Cristina agarró el micrófono para bajar línea con sus propios datos y a través de un relato que cada vez cuaja menos entre la mayoría del pueblo argentino

En el encuentro, atravesado por la nostalgia con la presencia de Lula y de Pepe Mujica, una vez más denunció ser víctima de una persecución mediática y judicial. Y al fustigar al FMI, a Macri y a los radicales, Cristina le puso límites explícitamente al Presidente en su negociación con el Fondo.

Así, volvió a indicarle a Alberto Fernández lo que tiene que hacer. Y si hubiera acuerdo con el Fondo, el responsable será el que maneja la lapicera, no ella que se muestra siempre leal a un sector del pueblo que a su vez le sirve de blindaje.

Así, la épica cristinista se recrea en una grieta que pone del otro lado a poderosos intereses económicos y políticos que fugaron capitales en complicidad con la corporación mediática y judicial, con el aval y corresponsabilidad del FMI.

Quién le pone la firma

Advertido del operativo de despegue de Cristina, Alfredo Cornejo, todavía presidente de la UCR y nuevo titular del interbloque de Juntos por el Cambio, condicionó el apoyo en el Congreso a que un eventual acuerdo sea suscripto también por la vicepresidenta.

Vistos los acontecimientos, Alberto Fernández se quedaría en soledad tratando de enhebrar un acuerdo con el Fondo que promete un largo tiempo de sudor y lágrimas, muy lejano a la bonanza de la primera década de gobiernos kirchneristas.

La experiencia política del exgobernador mendocino, que comienza a estrenarse como espada de la mayor oposición en el Senado, augura fuertes batallas en el cuerpo que preside Cristina, ya sin el quórum propio que tuvo hasta el recambio legislativo.

El paso atrás ante la sociedad que dio el radicalismo con su ruptura en la Cámara de Diputados, protagonizada por dirigentes sin decoro que se obnubilan por ambiciones mezquinas, encontró a Cornejo con una actitud distante y crítica de las facciones en pugna.

También anotado en la carrera presidencial, el referente radical deberá trabajar cuidadosamente para evitar la atomización de su partido, mientras tratan de armonizar con los socios del PRO, cuyos dirigentes vienen tallando fuerte en lo que pasa al interior del radicalismo.

Tanto oficialismo como oposición tienen diferentes frentes a considerar, ya sea en las internas respectivas o en las pujas lógicas entre las coaliciones mayoritarias. Y mientras el 2023 está presente en la perspectiva de la dirigencia, los verdaderos problemas, los que importan, siguen acechando a la población, lo que desvirtúa la razón de ser de la política.

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