Análisis y opinión

La Cristina de siempre busca dar batalla, mientras el león se relame

La líder kirchnerista pidió que el gobierno venezolano dé a conocer las actas electorales, pero esgrimió una posición ambigua, y Milei saca partido

El discurso de la ex mandataria generaba expectativas por su pronunciamiento sobre el régimen de Maduro.

Como figura estelar de cierre del seminario que se celebró en México, y acompañada entre otros por la senadora Anabel Fernández Sagasti, Cristina Fernández de Kirchner volvió a ser tapa de los diarios en medio del conflicto venezolano que tiene en vilo al mundo.

Prácticamente todos los medios han destacado como título principal su reclamo por la publicación de las actas, "por el legado de Hugo Chávez".

Cada vez que habla Cristina se produce un efecto ordenador que da letra al discurso para su todavía cuantiosa tropa. Todos están esperando en qué consistirá su relato para ser reproducido de manera fiel por sus acólitos y también para ensayar respuestas desde el otro lado de la grieta.

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Anabel Fernández Sagasti estuvo en primera fila acompañando a Cristina.

Anabel Fernández Sagasti estuvo en primera fila acompañando a Cristina.

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De una u otra forma, sus apariciones, ya sea po rTwitter o a través de sus "clases magistrales" no pueden resultar indiferentes a la militancia, la dirigencia y los analistas políticos.

A partir del proceso electoral fraudulento y del consecuente conflicto político que ha roto la paz social en Venezuela, montado sobre el drama humanitario de su población y los millones de emigrantes, diferentes países han tenido la necesidad de pronunciarse al respecto.

Con sus expresiones del sábado, Cristina eligió previsiblemente posicionarse bajo el paraguas del comunicado que dieron a conocer el mexicano Andrés López Obrador, el colombiano Gustavo Petro, y nuestro socio del Mercosur, Luiz Ignacio Lula Da Silva.

Por lógica, le ha resultado aliviadora esa posición que no la deja pegada del todo a un régimen que ha tenido una deriva dictatorial acentuada los últimos años, aunque tampoco queda en la.vereda de los países que están enfrentando el proceso chavista.

Cuando en su extensa alocución entró de lleno en el tema se atajó en varias oportunidsdes, como cuando refirió que el Consejo Electoral ya había dado a conocer con precisión decimal los datos de los resultados electorales, lo que remarcó con énfasis.

También realizó un esbozo un justificativo acerca de la situación económica de Venezuela, a propósito del bloqueo norteamericano, sobre lo que no existen recetas para salir de la crisis que provoca. Y recordó que está en juego "la primera reserva de petróleo global convencional".

Cristina no tuvo reparos en burlarse de la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, al afirmar que estaba contenta porque había salido rápido de la clandestinidad para encabezar la marcha opositora.

También arengó contra "demócratas que surgen como hongos" e intentó encasillar a los que piden una Venezuela libre con el grupo de legisladores libertarios -entre ellos la mendocina Lourdes Arrieta- que fueron a visitar a la cárcel a los genocidas.

Sin dudas, el escrutinio escandaloso de las elecciones en Venezuela ha llegado para el kirchnerismo en un mal momento, cuando está crujiendo su interna y hay peleas expuestas por la sucesión.

En todos los tramos de su discurso, Cristina iba y venía sobre la historia argentina, que nunca descuida reescribir, donde no faltan sus críticas a la justicia que, según su tesis, está integrada a un bloque de poder económico, político y mediático. Desde allí arengó a favor de la elección popular de los jueces y felicitó por ello al proyecto que está impulsando Morena, el partido de AMLO y de su sucesora electa, Claudia Sheinbaum.

En otro tramo, contrariando su propia arenga, fustigó a Javier Milei sin nombrarlo por mezclar la política interna con las relaciones internacionales.

Con alusiones a Francis Fukuyama, quien postulara "el fin de la historia" en su mentado libro, Cristina sostuvo que el término de una era se dio con la.caída de las Torres Gemelas.

En su ponencia sobre la utopía de la libertad, la igualdad y la justicia, la líder del kirchnerismo sostuvo que el sistema capitalista ha demostrado ser el más eficiente, pero el asunto de fondo es quién lo gestiona, o sea, el mercado o el Estado. Así puso como ejemplo a dos modelos contrapuestos: el de Elon Musk, al que "le importa el litio al más bajo precio" y el de China, que ha incluido a 700 millones de personas "sin tiros" y "con participación del Estado en la economía y con cuidado del medio ambiente".

Se entiende que para ella la contradicción no pasa por gobiernos democráticos versus regímenes autocráticos.

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Otros tiempos: Néstor Kirchner, Evo Morales, Lula Da Silva y Hugo Chávez.

Otros tiempos: Néstor Kirchner, Evo Morales, Lula Da Silva y Hugo Chávez.

Otros tiempos

Es evidente que América Latina ya no es la misma que contuvo entre otros al Unasur, con Néstor, Chávez, Correa, Lugo, Evo, Mujica en el marco de un proceso que comenzó a principios de siglo.

Ahora Cristina está más desamparada ante un deslizamiento de aquel bloque monolítico. Hoy el presidente de Chile, Gabriel Boric, busca hacerle honor a un verdadero progresismo y es reactivo al chavismo, Ecuador hace rato que viró hacia la derecha, Colombia se despega de a poco de Maduro, Bolivia está dividida entre Arce y Evo, Lula hace su juego pretendiendo un nuevo liderazgo de Brasil ante el mundo, y el resto de los países sudamericanos están condenando la tragedia del chavismo.

De otro lado quedan China, Rusia, Cuba y otros regímenes que sí han saludado el triunfo de Maduro.

Las circunstancias son propicias para el presidente argentino Javier Milei, quien está alineado con EE.UU. en su posición contra el gobieno de Venezuela, más allá de las controversias entre los pronunciamientos de la Cancillería y de Diana Mondino, una torpeza que es moneda corriente en el gobierno .

El hecho de que Nicolás Maduro haya elegido a Milei como su enemigo principal, se convierte en ganancia neta para el presidente libertario, a quien contribuye como vocero internacional y ayuda ante la opinión pública local.

Para Cristina "no hay diablos ni ángeles" en el conflicto venezolano. El problema es que la mayoría de la población argentina hace años que tiene sentenciada a Venezuela como el mal ejemplo al que no quiere asemejarse. Y un asunto no menor, es la amplia valoración que existe en el país hacia el sistema democrático, lo que dista sustancialmente de avalar a genocidas como Astiz, sino todo lo contrario.

Por eso la grieta entre ambos gobiernos es funcional a la posición de Milei y a los clásicos trolls de las redes, al tiempo que se corre en parte el foco sobre los problemas urticantes nacionales.

Mercados agitados, ajuste tras ajuste, y la mala praxis que prolifera en varios aspectos de la gestión que hasta Mauricio Macri se ha encargado de resaltarlo.

Los 30 mil millones de dólares que volcará YPF en asocio con Petronas en infraestructura portuaria y la construcción de planta de GNL en Sierra Grande, Río Negro, gracias al RIGI recientemente sancionado por el Congreso, más otros miles de millones que se radicarán en minas de cobre en San Juan ofrecen un horizonte de inversiones extraordinarias.

Es una noticia positiva que para el gobierno se contabiliza por partida doble por la derrota del gobernador Axel Kicillof quien pretendía esa inversión de YPF y la empresa de Malasia para el territorio bonaerense, pese a su resistencia al régimen de incentivos para grandes empresas.

No obstante, para el ciudadano de a pie, al que le cuesta llegar a fin de mes, son novedades abstractas, porque lo concreto es la dificultad del diario vivir y el tener que lidiar con la estrepitosa derrota de sus ingresos frente a la inflación.

A pesar de los problemas, a juzgar por las encuestas de opinión, el gobierno sigue generando fuertes expectativas, más que nada a fuerza de relato, al que deberá acompañar necesariamente con mejoras palpables, quizás antes de los pronósticos más venturosos que están proyectando organismos especializados para 2025, con una inflación cercana al treinta por ciento y un crecimiento del PBI superior al cuatro por ciento.

Aunque por ahora lo único palpable son los aumentos de la canasta y de las tarifas durante agosto, el gobierno de Milei sigue alentando adhesiones, las que son retroalimentadas por ciertos esperpentos de la oposición y por las apariciones de Cristina a quien la realidad cada día la deja más descolocada.