Opinión

La CGT y su puesta en escena: un paro con impacto, pero extemporáneo

Exceptuando a un puñado de gremios, la burocracia sindical deslegitimada se visualiza como parte del problema, no de la solución

Si la idea era meter presión para la modificación integral del proyecto de reforma laboral, el paro general de la CGT y de otras centrales obreras llegó tarde.

La pieza legislativa ya fue predigerida y votada en el Senado, mientras que este mismo jueves,la Cámara de Diputados consiguió quórum para iniciar la sesión de ratificación del proyecto, con la única exclusión del polémico artículo 44.

El cambio a la norma que llegó del Senado se basa en los rotundos rechazos a la quita porcentual en las licencias por enfermedad o accidente.

No tenía forma de pasar por el tamiz de los sectores dialoguistas, y los gobernadores peronistas que acompañan también lo advirtieron de antemano.

Ni en ese punto controvertido se había escuchado a la cúpula sindical poner el grito en el cielo, quizás enfrascada en no perder los ingresos asegurados para las obras sociales y los aportes obligatorios de los trabajadores a los gremios.

paro en buenos aires
En Buenos Aires se notó la influencia del paro del transporte público para que la medida fuerza sea más notoria.

En Buenos Aires se notó la influencia del paro del transporte público para que la medida fuerza sea más notoria.

La adhesión del transporte público de pasajeros en el principal centro urbano del país ha sido un puntal estratégico para el éxito de la medida de fuerza.

Vuelos cancelados, bancos cerrados y servicios habituales caídos, conformaron el paisaje nacional, en un clima pesado por el cierre repentino (pero no sorpresivo) de Fate, empresa que sucumbió por la caída de productividad y carencia de competitividad para hacerle frente al ingreso de cubiertas chinas a precios ostensiblemente más bajos, entre otros factores.

La situación de la principal área metropolitana contrastó con algunas provincias, por caso Mendoza, donde el servicvio de ómnibus se ha prestado con normalidad.

En esta discusión sobre las relaciones laborales no ha tenido protagonismo la representación sindical, más proclive a oponerse a todo lo que modifique el status quo que a una actitud proactiva.

Hubiera sido interesante que las centrales obreras ofrecieran el diseño de un proyecto incluyendo la actualidad laboral, con la dinámica que imponen las nuevas actividades, la innovación tecnológica, la situación de las pequeñas empresas que son las que ofrecen mayor cantidad de empleos y, ante todo, promoviendo la formalización de quienes componen la mitad de la masa de trabajadores, y que desde siempre han carecido de todo tipo de derechos.

La crisis económica se paga con el sacrificio del grueso de la población, que tiene problemas de empleo -registrado o no- y que, aun con ocupación, tiene dificultades para llegar a fin de mes.

Sin embargo, exceptuando a un puñado de gremios, la burocracia sindical deslegitimada se visualiza como parte del problema, no de la solución.

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