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Fútbol profesional mata galán, o el fiero traspié de Marcelo Tinelli

Toda la aventura de Marcelo Tinelli en la AFA y su fracaso en San Lorenzo generan algunas dudas: ¿esos errores habrán esmerilado su imagen de gran entretenedor de la TV?

Un lento pero continuo descenso. Así vienen siendo los últimos tiempos del monarca de la televisión Marcelo Tinelli, ahora caído en desgracia en el rubro futbolístico, al punto que ha tenido que colgar los botines como presidente del Club San Lorenzo de Almagro.

Lo ha hecho bajo el eufemismo de pedido de licencia para poder ocuparse de lleno a su nuevo show de TV que arranca este lunes 17 de mayo. Ni las bendiciones del papa Francisco, hincha ecuménico de ese club, han logrado que esa institución deportiva frene su caída. Por el contrario.

Diríase, a esta altura con escasa posibilidad de error, que toda su aventura en la AFA ha esmerilado su imagen de manera ostentosa. Muchos le advirtieron que tenía casi todo para perder. Le dijeron que para cambiar el fútbol hacía falta mucho más que ganas, que era una tarea quijotesca donde se debía lograr una conjunción entre factores como la política, la justicia o la Policía para empezar a lograr resultados.

¿Todo a la vez?

No se puede -al mismo tiempo- tener programas exitosos en la tele, pagar sueldos en su empresa que produce contenidos, dirigir San Lorenzo, contratar jugadores, elegir DT, rosquear con el Chiqui Tapia y otros acólitos como los Moyano en la AFA, dirigir La Liga, ser una de las caras de la Mesa del Hambre del gobierno nacional, acompañar las ínfulas de Juanita Tinelli o los imparables tatuajes de Candelaria, mantener a tres familias y no fallar en algunas de esas cosas.

A nuestro personaje no se le conoce ningún acierto como funcionario en la Mesa del Hambre de Alberto Fernández. Tuvo una crisis matrimonial y separación temporaria con su mujer Guillermina Valdés, luego superada. Fue acusado de transgredir las normas de la primera cuarentena por haberse ido a vivir a su mansión de Esquel. La pandemia lo obligó a un año sabático en el que su productora "Laflia" trabajó al mínimo de su capacidad.

Fue muy módico el éxito del Cantando 2020, el ciclo que dejó en manos de Ángel De Brito y Laurita Fernández. San Lorenzo se ha quedado sin chances para pelear dentro de la copa de la Liga Profesional y en instancias internacionales, y el papel del técnico Diego Dabove -propuesto por Tinelli- fue un fracaso. Como si eso no fuera bastante, Guillermina Valdés debió cerrar su emprendimiento de calzados y accesorios femeninos.

La chancha

Su paso por el mundo del fútbol ha minado en pocos años todo lo que había construido a nivel de prestigio y popularidad desde los ´90. Tinelli supo amasar en la tele un nivel de consideración social y empresarial que el fútbol ya se lo ha fagocitado. Pero además había armado un capital que es mucho más potente que lo monetario. Había generado influencia y credibilidad.

Hubo incluso gente que lo valoraba por atreverse a algunas incorrecciones en sus programas y por saber reírse de los políticos o ponerlos en aprietos con las imitaciones que hacía su staff de cómicos. Poco a poco fue perdiendo esa chispa. Al mismo tiempo nos daba a entender que era él quien buscaba participar de la política. Creyó incluso que podía ser candidato a presidente de la Argentina o por lo menos gobernador de Buenos Aires. Y empezó a tirar esa línea. Y a bajar el nivel de cuestionamiento a los políticos.

Sus muchos seguidores lo habían convertido en uno de esos "tocados" por la varita suertuda que se posa en escasos elegidos. Los sondeos que se realizan anualmente para determinar a las personas más influyentes de la Argentina lo tenían a Tinelli como abonado. En los años electorales, participar de ShowMatch, ya sea en persona o a través de los imitadores que tenía el ciclo, era un efecto muy buscado por los candidatos.

Pero, una cosa es poseer el don para entretener o el feeling para entrar a los hogares durante la cena, y otra cosa muy distinta es pretender que la gente traduzca la virtud seductora de un conductor en una automática intención de voto.

"Los resultados no se dieron en San Lorenzo y no podemos vivir añorando el pasado", admitió Tinelli en las redes sociales al anunciar que se alejaba de la presidencia "de los cuervos" para dedicarse de lleno a su show en TV. La suerte no le sonríe en el fútbol, tampoco en la política. Sería muy torpe no volver a lo suyo, a lo que realmente sabe hacer. La chancha y los 20 no suelen venir en yunta.

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