Análisis y opinión

Es fajado: a cada Milei le llega su tatequieto

Muchos de los que fueron a las marchas en defensa de la educación pública habían votado a Javier Milei, pero demostraron que saben separar la paja del trigo

No han quedado en la Argentina partidos políticos con poder para bancar por sí solos un gobierno. Se trata de un interesante brete en el que están metidos tanto el radicalismo y el PRO como el peronismo kirchnerista, obligados a vivir bajo el formato de coaliciones, algo que en otros países democráticos es lo habitual. Javier Milei intenta romper esa tendencia.

Sin partido formal, lleva adelante un programa político libertario donde reina un personalismo explícito y en el que se cuestionan los aparatos políticos tradicionales. El Presidente ganó con el 56% de los votos en el balotaje sin tener un partido conformado. Por ahora el partido es él. La Libertad Avanza (LLA) recién está tramitando su aprobación ante la Justicia Electoral.

El Presidente ha tratado de suplir sus debilidades reforzando una mística propiciatoria a su figura. Pero ya le ha quedado claro -sobre todo después de las potentes movilizaciones en defensa de la educación pública universitaria- que ese rol avasallador no le alcanza para sacar leyes a su exclusivo antojo ni para generar demasiados consensos.

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Javier Milei insiste en provocar, pero ya está aceptando que una cosa es hacer stand up y otra gobernar un país.

Javier Milei insiste en provocar, pero ya está aceptando que una cosa es hacer stand up y otra gobernar un país.

Milei disfruta de provocar e insiste en decir que le da asco la palabra "acuerdo" en boca de la casta política. Incluso ha buscado mostrarse como un especialista en dinamitar esa herramienta para gobernar. El libertario de la Casa Rosada parece haber tomado para sí el trabajo que ciertos extremismos de la religión le asignan a Dios: el de escupir a los tibios.

¡Rescatate!

El mandatario, que se califica a sí mismo de León, es decir el rey de la selva política, ha experimentado con esas marchas de protesta un potente tatequieto, americanismo que los diccionarios definen como "el acto de poner freno a una persona o situación para que se modere o mejore".

Fíjese lector/a que ha sido la muchas veces vilipendiada clase media ("clase mierda" solían mentarla algunos esclarecidos de izquierda) la que ha venido a dejarle una necesaria advertencia al mandatario. Lo más interesante es que ese "medio pelo" está de acuerdo, en líneas generales, con la necesidad de salir del populismo kirchnerista para que el país reingrese a un liberalismo político, social y económico.

UNCuyo marcha universitaria
Más de 40.000 personas se movilizaron en Mendoza a favor de la educación pública. Fueron convocados por la UNCuyo.

Más de 40.000 personas se movilizaron en Mendoza a favor de la educación pública. Fueron convocados por la UNCuyo.

Un liberalismo que pivotee en el centro político y que se permita, según las necesidades de cada momento, ir a gobiernos de centro derecha y luego a administraciones de centro izquierda. Está claro que ese centro político no es el que atrae a Milei, quien se define como libertario anarcocapitalista y no suele mostrar demasiada afinidad con la esencia del credo liberal, ése que sostiene a las democracias republicanas, sino con una de sus versiones ultras.

Otro dato a resaltar es que muchos de los que fueron a esas marchas votaron por Milei el año pasado. Votantes que, por lo pronto, han demostrado que saben separar la paja del trigo.

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El apuntalado

Si Milei no tuviera el apuntalamiento a su gestión del PRO, de un sector del radicalismo, de la gente de Pichetto y de algunos federales, raramente podría andar carajeando a mansalva en sus discursos. El tatequieto se hubiera producido mucho antes.

Los grupos partidarios que le están dando una mano no son gobierno ni co-gobierno. Dan apoyo crítico porque dicen que así respetan la orientación que la mayoría de los votantes le dio al voto antipopulista.

Sin embargo pareciera que el Presidente hiciera un doble juego todo el tiempo. Por un lado le baja el precio a ese apoyo político de otras fuerzas (a las que él llama "segundas marcas") e insiste en irse de boca con zafadurías varias. Y por otro lado se encabrita cuando desde esos grupos colaboradores le cuestionan asuntos puntuales o le piden consensuar.

Marcha universitaria UNCuyo
Las personas marcharon con pancartas en defensa de la universidad pública y gratuita en Mendoza.

Las personas marcharon con pancartas en defensa de la universidad pública y gratuita en Mendoza.

La razón por la que se agranda radica en que sabe que aún cuenta con el favor popular y eso es lo que le permite sostener ese tipo de poder tan lanzado, pese al knock out social que ha significado su ajuste.

Lo concreto es que La Libertad Avanza es por ahora un trabajo en proceso o, si usted quiere, una marquesina política refulgente en el frente de un teatro político venido a menos. Los espectadores tienen algunas dudas acerca de la consistencia del espectáculo que hemos empezado a ver, pero todavía están dispuestos a bancar el proyecto -por el que pagaron una entrada salada- por lo menos hasta que se retome la senda de un show sostenible.

El tatequieto seguirá ahí, latente, atento.