Análisis y Opinión

Entre el Pacto de Mayo y las tardanzas de la Vicepresidenta

La mayoría de los mendocinos ha hecho culto de algunas cosas, entre ellas limpiar las veredas, cuidar el agua y ser puntual. ¿Nadie advirtió de eso a Villarruel?

Claramente ningún asesor de Victoria Villarruel nació en Mendoza: la vicepresidenta fue la figura más importante del firmamento político que se dignó a dar una vuelta por la provincia para los festejos vendimiales y por eso ¡gracias Vicepresidenta! Peeero. El viernes se acostó tarde después del anuncio de Javier Milei convocando al Pacto de Mayo y eso le jugó en contra al otro día porque no hubo ‘posponer’ posible en su despertador que la pusiera de pie. El avión no la esperó y despegó… más tarde tendría suerte con quienes le hicieran la segunda y le sostuvieran la vela para esperarla. Nota: esta columna cree la versión de que la Vice no pudo subirse al primer avión a Mendoza pero hay otra que indica que sí lo hizo.

El desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina, más conocida como COVIAR, dejó primero que nada calentura en varios de quienes asistieron al meeting, Villarruel apareció cerca del mediodía a un evento que, habiendo sido retrasado porque empieza a las 9, debía dar comienzo a las 10 de la mañana en una jornada que suele tener una agenda apretadísima ya que coincide con el día del Carrusel, el almuerzo en la ex Bodega Arizu y la Fiesta Central por la noche.

“¿Qué pasó con la vice?”, fue la pregunta que empezó a sobrevolar el Hyatt Hotel –siempre paquete y de punta en blanco para estas ocasiones— cuando las agujas del reloj continuaban su curso y en el encuentro solo habían habilitado juguito para entretener a los invitados. El triperío de diputados, senadores, ministros, curiosos, intendentes, rectores, entre otros que se habían reservado para desayunar con de todo un poco en el encuentro, chirriaba famélico porque “hasta que no llegue Villarruel no empezamos ni discursos ni desayuno”. Era la orden del Gobernador quien con estilo francés, y sin ser anfitrión del encuentro, le hizo la segunda retrasándose también y soportó la demora justificando que la Vice había perdido su vuelo, ponele. Borrón y cuenta nueva, aquí no ha pasado nada y pasamos de la Bastilla a la Concordia en minutos.

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Hablando de Francia, bueno recordar que cuando el gobierno de Luis XVI estaba por sucumbir en 1789, al Rey se le ocurrió –como manotazo de ahogado— convocar a una Asamblea Extraordinaria que se celebraría en Mayo y en la cual los tres estratos de la sociedad: clero, nobleza y pueblo sellarían un acuerdo para hacerle frente a una economía agobiante y al descontento popular con la corona y los lujos de los reyes frente a la malaria del pueblo. La propuesta de un consejero del Rey para que los representantes del pueblo tuviesen más poder que los otros dos estratos hizo volar por los aires la idea del monarca quien terminó echando a su consejero y ‘transando’ con los otros poderes minoritarios pero poderosos. Las ideas y los meses se repiten, cambian los protagonistas nomás… digo, por lo del Pacto de Mayo.

Será “la casta” la que resolverá el asunto en un acuerdo, no estará allí “el pueblo” sino sus representantes, al menos eso se desprende de la invitación del Presidente quien empieza a comprender la dimensión de las cosas y a entender que borrar de un plumazo al Estado y su superestructura de años, es una tarea casi imposible; me corrijo: imposible. Comprende en definitiva que “si no puedes vencerlos, deberás aliárteles”. Eso pasará, quizá, en mayo.

Al final, en el mediodía del sábado 2 de marzo en Vendimia se terminaron mezclando las empanadas del almuerzo con los alfajorcitos de maicena que aparecieron cerca de las 13 cuando la gente estaba más para sopar pan en el tuco que para café con leche… El mendocino ha hecho culto de algunas cosas: limpia las veredas, cuida el agua y es puntual (la media). ¿Nadie advirtió de eso a Villarruel? ¿Ningún asesor apareció para decirle “mire que a los mendocinos les cae como el culo la impuntualidad”? Parece que no.

La película tuvo segunda parte a la noche cuando la fiesta central de la Vendimia estaba a punto de comenzar y la Vicepresidenta brillaba por su ausencia. Y ustedes saben que la puntualidad en Vendimia más que mendocina parece suiza, así que –a diferencia de la juntada de meo conminada de los invitados al desayuno— la fiesta empezó 22.05 sin Villarruel en el anfiteatro. La tardanza de Alfredo Cornejo se comprendió un poco más porque, palco ausente, ya había esquivado quejas y marchas al mediodía en el Carrusel, no se iba a exponer a que algún desubicado le tirara un chiflido y lo dejase caliente. Nada se dijo de la tardanza de Villarruel al acto central, ella se justificó con un escueto “estuvimos trabajando”.

La vicepresidenta oriunda del Obelisco sigue sin entender la lógica del interior que ve en los festejos populares como Vendimia un pedazo de la cultura y del trabajo mendocino: el porteñocentrismo ha copado todo en el Gobierno soslayando que las provincias son preexistentes a la Nación y merecen respeto para tomar un desayuno o para ver a 400 artistas bailando un gato. Marzo 2024.

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