Análisis y opinión

El gran prodigio de la política no brota sembrando puteadas sino convenciendo

Más pronto que tarde, es posible que la frase "casta política" comience a evaporarse en la boca libertaria. La necesidad de gobernabilidad irá eliminando términos como "parásitos" y "chorros"

Pese a tener el extraordinario aval del 56% de los votantes argentinos, la administración de Javier Milei va a comenzar siendo una gestión anémica en cuanto a sus perspectivas de gobernabilidad. A los políticos de carrera les asusta tener que manejar esos estándares.

Se entiende. Para ellos la gobernabilidad la da el aparato partidario, la cantidad de legisladores, de gobernadores o de intendentes que se posean. El voto del ciudadano saca y pone gente. Pero los cambios los hacen los políticos en ejercicio. Y muchos de esos cambios se construyen con leyes y con pactos.

Eso es cierto, pero también lo es que no se gobierna sólo con coacción sino también con ese invisible pero poderoso hálito que aporta la ciudadanía.

Por eso, Milei, que se comía vivos a todos los de la casta política, ahora está obligado a negociar con parte de ellos. El León logró el milagro de que lo votasen masivamente. Pero el prodigio de la política lo tendrá que hacer negociando con una parte importante de la casta.

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Javier Milei criticó a la casta durante toda su campaña pero eligió a Patricia Bullrich (PRO) como su ministra de Seguridad.

Javier Milei criticó a la casta durante toda su campaña pero eligió a Patricia Bullrich (PRO) como su ministra de Seguridad.

Ya no podrá ladrar tanto, ni lanzar carajos como antes. Será más difícil decirle "burras" a las periodistas que mencionan la palabra Keynes, o"zurdos de mierda" a los larretistas.

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Los derrotados

Lo más granado de la clase política tipo casta, esto es, el peronismo kirchnerista y Juntos por el Cambio (JxC), fueron los dos grandes perdedores de las presidenciales. En eso Milei ha cumplido. La vieja mirada política ha quedado desenfocada y aporreada por la realidad.

Ni JxC -que iba a ser una versión civilizada y republicana del liberalismo- ni el peronismo populista que prometía más y más Estado lograron convencer a los votantes. De manera transversal, el libertario terminó persuadiendo a ricos, a la clase media, a los sectores más humildes, y a los jóvenes de todo el espectro social. Los persuadió de que él era lo nuevo que demandaba la sociedad.

De nada valieron en este balotaje los pronunciamientos y advertencias de intelectuales y otros estudiosos acerca de que, ante la disyuntiva entre malo conocido (peronismo) y lo malo por conocer (Milei) había que optar por el primer malo porque ese por lo menos nos aseguraba que no se iba a salir del sistema democrático que nos contiene.

Milei y sus libertarios, que fueron hasta el 19 de noviembre una versión desbocada a favor del ultraliberalismo, ahora, con el triunfo en sus manos, han comenzado lentamente a convertirse en una versión dietética de La Libertad Avanza, aquella que el primer día de gestión nos iba a zampar la dolarización, que al segundo iba a hacer explotar el Banco Central y que al tercero sacaría de patadas en el culo a los del Conicet.

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Los piquetes con que el Polo Obrero recibió a Milei en todo el país tendrán por ahora un efecto paradojal: harán más fuerte el apoyo al nuevo presidente.

Los piquetes con que el Polo Obrero recibió a Milei en todo el país tendrán por ahora un efecto paradojal: harán más fuerte el apoyo al nuevo presidente.

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El patriarca

El PRO macrista, que nadie sabe si está o se fue de Juntos por el Cambio, se vende como el más proclive a tener amplia influencia en el gobierno de Milei. El ex presidente -otro que bien baila- lo considera un triunfo propio. Macri cree que Milei va a hacer lo que él no pudo y que lo va aceptar como DT.

Esas ideas van a resultar muy engorrosas de llevar a la práctica para Macri. Primero porque trabajó durante meses en contra de Juntos por el Cambio, y segundo porque ya se le ha rebelado hasta Patricia Bullrich, algo que Rodríguez Larreta hizo hace tiempo, cansados ambos de tener que reportar a un dirigente soberbio y patriarcal.

El radicalismo, que sigue sin encontrar un liderazgo nacional que le permita nuevos vuelos, siempre fue a la cola del PRO, pero ha mantenido su presencia en provincias importantes, en municipios y, sobre todo, en el Congreso nacional, lo cual lo ha transformado en un referente a la hora de sentarse a debatir y a pactar con Milei.

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Mauricio Macri cree que Javier Milei va a hacer lo que él no pudo y que lo va aceptar como DT. Habrá que ver qué sucede cuando asuma.

Mauricio Macri cree que Javier Milei va a hacer lo que él no pudo y que lo va aceptar como DT. Habrá que ver qué sucede cuando asuma.

Hay que admitir que es llamativo cómo el mileismo ha generado rápidamente atracción en otros grupos de poder, como el del sector de Schiaretti, e incluso en dirigentes republicanos del peronismo no kirchnerista.

Hay quienes aseguran que no es sólo la figura de Milei la que ha producido estas nuevas realidades, sino el impacto de la decisión popular de acompañar lo novedoso, cansada de tanto fracaso económico y político con la oferta tradicional de la política argentina.

Por eso, mientras más se abroquelen los sectores del kirchnerismo, del gremialismo, del piqueterismo, y de la izquierda para ganarle la calle a Milei, lo que lograrán, por lo menos en los dos primeros años de Gobierno, es que sea más potente el "banque" al libertario.

Antes de convencerse de que iban a votar a Milei, una porción mayoritaria de los ciudadanos ya había decidido otra cosa más: que su sufragio no iba a ir al peronismo kirchnerista ni a por Juntos por el Cambio.