ver más
Análisis y opinión

Diario de la pandemia: zoom con el gobernador, transfobia y los reabiertos caminos del vino

Editado por Andrés Gabrielli

En este tiempo inédito de la pandemia, acaecido sobre el pico de la globalización que ha puesto en línea a la humanidad, vamos aprendiendo otras formas de movernos, de trabajar, de subsistir.

Vale la pena, pues, ir haciendo apuntes de nuestros nuevos pasos por el mundo, porque algunos de ellos se volverán rutina y olvidaremos esta época inaugural, esta génesis de la mal llamada ‘nueva normalidad’.

Cuatro experiencias personales para rescatar de estos días: un encuentro virtual con el gobernador, una aproximación a una de las polémicas sociales del momento en torno a la “transfobia” y dos incursiones, obedeciendo a los caprichos del azar, por los reabiertos caminos del vino.

Un zoom con Rody

Es obligatorio para el ciudadano de a pie, pero también para el poderoso, usar barbijo, higienizarse, establecer contactos lo más alejados posible.

El gobernador Rodolfo Suárez es prolijo en ese punto. Se acostumbró, por ejemplo, rápidamente a comunicar decisiones fundamentales por Twitter, como otros mandatarios de orbe. Es una rutina limpia y efectiva para los interesados.

También es positivo que dialogue, seguido, con el Presidente, de manera virtual. Ojalá esta práctica se consolide en el tiempo. Mendoza, como todas las provincias, es en extremo dependiente de la Nación. Tiempo atrás eran penosas las peregrinaciones de gobernadores como Jaque o Pérez para ir a mendigar recursos a Buenos Aires. Era humillante. Pero también inevitable. Bienvenido sea despedirnos, por ahora, de ese besamanos.

Una flamante herramienta como zoom (o su parienta meet) permitió el nutrido contacto de un grupo de empresarios y hacedores locales con el gobernador, organizado por la revista Punto a Punto con motivo de su 14°aniversario. Había periodistas invitados al encuentro, pero dominaron las preocupaciones de los hombres de negocio. Lógico. El presente es crítico para muchos de ellos y el futuro neblinoso; para muchos, directamente se avizora negro.

Las preguntas fueron directas. Y Suárez las esquivó, una a una, con la habilidad de Nicolino Locche. No por defecto o mala predisposición, sino por sinceridad.

El turismo, la vuelta a clases, la nueva matriz productiva, hoy tienen más que ver con expresiones de deseo que con certezas que la realidad del coronavirus no ofrece ni siquiera a los expertos internacionales de salud.

Sin inmutarse, pero con los raspones del hoy por hoy en carne viva, Suárez admitió que la minería es fundamental para la provincia o que debería haber una reelección para el gobernador en una próxima reforma constitucional, pero que la coyuntura no le permiten impulsarlas. Desaconsejó, incluso, hacer los festejos vendimiales en las actuales circunstancias por ausencia de turistas. Constataciones que duelen.

Al finalizar la reunión, Suárez nos pidió disculpas a los participantes con palabras como estas: “Sé que no los he entusiasmado mucho con las cosas que he dicho. Pero el diálogo tiene que ser honesto ante una audiencia tan calificada”.

La moderación en persona. Nada más alejado del “¡Vamos ganando!” que suele instalar recurrentemente nuestra clase política. Se agradece la sinceridad.

Si alguien lo considera falto de audacia, podría recordarle un pasaje de Pérez Reverte en la novela Sidi, que rescata la figura del Cid Campeador. Previo a una batalla decisiva, el Cid le promete a su rey moro del momento: “Haremos lo que se pueda hacer, y también lo que no se pueda”.

Un colega en la conducción de los ejércitos lo alaba por saber hablar a los reyes.

Ruy Díaz de Vivar le replica, alzando la vista a las estrellas: “A menudo la derrota llega cuando uno se siente inclinado a hacer solo lo que puede”.

De la transfobia y el transodio

De todas las polémicas que hoy se permite el planeta, avivadas por el intenso crepitar de las redes sociales, llama la atención la que tiene por objeto a las personas trans.

Lo singular del caso es que están involucrados en el debate algunos colectivos feministas, en una problemática que incluye también la opinión de científicos y catedráticos de los derechos humanos.

La piedra de toque es que el llamado Feminismo Radical Trans Excluyente (TERF) “rechaza que las mujeres trans sean mujeres y niega su participación en los espacios feministas bajo la premisa de que ‘no son sujeto el del feminismo’”, tal como señala en un sesudo artículo la filósofa y sexóloga Loola Pérez (@DoctoraGlas es su cuenta de Twitter).

El tema llegó a un pico de relevancia cuando J.K. Rowling dijo que el sexo de las personas es real y “no una ilusión”. Le llovieron las críticas, acusándola de transfobia y de pertenecer al grupo TERF.

Parte de este asunto pudimos abordar este sábado con la entrevista a una escritora, Camila Sosa Villada, que ha logrado un llamativo suceso con su primera novela, Las Malas, donde cuenta con crudos detalles y una magnífica prosa las penurias, las angustias y los crueles padecimientos, pero también la alegría cercana a la magia que son parte de la vida de las travestis; en este caso con una historia, de tintes personales, ambientada en su Córdoba natal.

Sosa Villada, que tuvo una infancia desoladora por la pobreza de su hogar y porque sus padres no aceptaban su tendencia femenina en un cuerpo de chico, se dedicó, ya como travesti, tempranamente a la prostitución. Con el tiempo se afianzó como actriz, cantante, directora de teatro y escritora. Hoy tiene renombre internacional.

Consultada sobre la “polémica trans” en el programa La Conversación de Radio Nihuil, Sosa Villada respondió con el aplomo que le brinda su posición: “Yo no creo que sea una polémica. Eso es una manifestación de odio hacia un sector, hacia una identidad. Es parte de un identicidio que se comete sobre las travestis”.

Lo atribuye a gente que le está haciendo el trabajo de marginación a otros. “Es una changa muy mal paga, además, porque ellos no obtienen ningún beneficio de eso, maltratándonos”.

Y remata, sin inmutarse demasiado: “El transodio, las personas transodioantes yo no creo que sean polémicas. Son cadáveres políticos, si se quiere. En todo caso será polémica la Rowling porque es la autora de Harry Potter”.

Las Malas tiene posibilidades de convertirse en serie de televisión de la mano de Armando Bo.

Una puerta se abre en Tunuyán

El restablecimiento de una actividad primordial para Mendoza como el turismo (interno, se entiende, por ahora) ha tenido y sigue teniendo sus vaivenes.

Con el sur provincial en estado de autoaislamiento, junto al norte lavallino y el este santarrosino, se consolidan como polos el eje Luján-Maipú y el Valle de Uco.

Gracias a que el intendente de Tunuyán, Martín Aveiro, decidió levantar la veda de su departamento, para alivio de sus emprendedores, los caminos del azar nos llevan, en la ruta 94 que conduce al Manzano Histórico, a Bodegas & Viñedos Giménez Riili. El parador se encuentra en el mismo ámbito que The Vines, que es donde Francis Mallman abrió uno de sus restoranes más ambiciosos en la provincia, Siete Fuegos. Pero The Vines no está abierto al público. Su cerca de 100 empleados dificultan una rentabilidad aceptable por el acotado movimiento que habilitan las distintas cuarentenas.

En cambio la llamada Experiencia Giménez Riili, con una estructura “más liviana”, puede capear con hidalguía la tormenta, como muchos otros destinos de bodega.

Buena parte de ellos, que estaban diseñados para recibir a turistas foráneos provistos de dólares, han debido recalcular sus menús, sus tarifas de alojamiento y sus programas de actividades para atraer al público local.

La ganancia, en este sentido, ha sido doble: para los establecimientos, porque están con plena funcionamiento, sobre todo los fines de semana, y para el mendocino que se ha puesto a disfrutar de preciosos destinos cercanos que no tenía en su agenda habitual.

“Tenemos un público local que se ha fidelizado. Hasta del propio Valle de Uco, especialmente de Tupungato, nos están visitando repetidamente”, se entusiasma Federico Giménez Riili.

Se abrió un horizonte propio que, todos coinciden, deberá apuntalarse cuando los visitantes foráneos comiencen a reaparecer, con sus dólares en la mano.

El mejor restorán del mundo

En noviembre del año pasado, un diario influyente como La Nación titulaba: “El mejor restaurante de bodega del mundo está en Mendoza”.

La noticia estaba originada en Burdeos, Francia, y aludía a los premios Oro del concurso Best of Wine Tourism 2020, que distinguieron a Rosell Boher Lodge, ubicado en Agrelo, Luján.

El caso de Rosell Boher es similar al Giménez Riili. Tiene una oferta de calidad, centrada en la alta gama, pero con una organización ligera que le permite mantenerse activo con un buen nivel de excelencia y, a su vez, con una oferta accesible para los locales.

¿Qué ofrece un comedor de esta categoría? Panificados de masa madre, menú de pasos con platos a base de mousse de trucha, paté de conejo, risotto de remolacha, lomo de ciervo con coliflor quemado, etcétera. Acompañan los espumantes y/o vinos de la casa.

Un programa que, no mucho antes, apuntaba al turista de otros lares y que hoy los mendocinos tienen a su alcance.

“Mendoza: las bodegas están repletas de visitantes locales y venden reservas por adelantado”, titulaba una generosa nota de Clarín de este sábado. Es de Perogrullo decirlo, pero no hay mal que por bien no venga

MÁS LEÍDAS