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Análisis y opinión

De Tinelli a Rial: por qué se desploman las coronas de los ex reyes de la TV

Hay formatos televisivos que se han agotado, por ejemplo los ciclos con panelistas o el conventillo de Tinelli que parece un programa de fin de curso. ¿Es la hora de los programas amables?

Somos espectadores. Diariamente. Por eso, y aunque pueda parecer un tema menor, una de las noticias más interesantes de la semana fue la confirmación de que los espectadores se están hartando de cosas como el panelismo televisivo, los programas con discusiones a los gritos o los formatos de supuesto éxito eterno.

Ocurre que en todos estos años se abusó demasiado de esas maquetas, un abanico que va desde los programas de chismes, que son como la cuna del panelismo, hasta los ciclos de discusión deportiva donde los periodistas especializados no parecen comunicadores profesionales sino actores que se transforman en gente pasional y desbocada.

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Algunos analistas hablan de que es la hora de una TV más amable, menos chirriante, menos enferma, que no refleje tanto la grieta política. ¿Por qué no creer que en realidad es la hora de un espectador más demandante, más inteligente, visualmente más "letrado" y menos leal a lo trajinado?j

La TV por aire no murió

Es tanta la oferta que tienen hoy los espectadores en el cable, en las plataformas a demanda, e incluso en youTube y otras redes sociales, que realmente hay que tener muchas ganas de ponerse a escuchar a un ejército de panelistas de dudosos talentos que pueblan numerosos programas de la TV nacional y que simulan tener opinión formada de todo. Y que, encima, tienen cada vez menos humor.

Esto de ninguna manera es la muerte de la TV por aire. Por el contrario, es una gran oportunidad para reinventarse. Telefe ha vuelto a registrar cifras de rating superiores a 20 puntos con productos de los llamados "amables" como Bake Off, Master Chef, La Voz, o Doctor Milagro algo que parecía irremontable. Tinelli con la reiteración de sus peleas y conventillos de bailarines no alcanza a medir ni la mitad de lo que logra noche a noche la competencia.

Es cierto que Telefe tiene detrás detrás a una multinacional como Viacom CBS lo que le permite contar con un gran bagaje de experiencias y competencias comunicacionales que son las que le están sosteniendo el éxito actual.

Algunos analistas dicen que les llegó el "agotamiento" a todos esos trajinados formatos porque ahora el tiempo es otro y, sobre todo, las demandas de los espectadores son otras. La pandemia ayudó a darles el tiro de gracia. Y los ejemplos más fuertes son el fin del reinado de Marcelo Tinelli o el ostracismo para Jorge Rial.

La pérdida del reino

Hace unos día volvimos a ver a Tinelli. Nos obligamos porque queríamos ver por qué le pegaban tanto. Comprobamos que lo tiene merecido. ¿Cómo un hombre que tuvo la inteligencia para liderar las audiencias durante tantos años insiste ahora en hacer algo con tanto olor a naftalina?

Lo que hoy ofrece el ex N°1 de la TV argentina es un programa de tinte berreta, con artistas mal vestidos y que en algunas cosas parece un espectáculo de fin de curso.

Que la ex "segunda dama" del país Agustina Kämpfer apareciera como panelista en un programa de la mañana e intentara enseñarnos a vivir mejor y a meditar, después de haberse dado la gran vida con un personaje como Amado Boudou, es una patada en la zona inguinal de cualquiera.

Mucha gente ahora sigue consejos para "stremear". Ve varios programas de calidad. Películas, series, documentales, ciclos periodísticos, investigaciones, tendencias. El espectador bucea por diversas plataformas, incluso en algunas de ellas no faltan los que crean sus propios programas.

La nueva red Twitch crece a pasos agigantados luego del exitazo del streamer Ibai Llanos al transmitir en directo todas las instancias del traslado de Lionel Messi desde el Barcelona al París Saint Germain. Pero no todos son redes. A la vez, y como reforzar la complejidad del asunto, hay también un público que quiere ver buenos noticieros y programas locales en la TV por aire.

Repensarnos

No todo en el streaming es oro, también hay basura. Lo que quiero decir es que a nosotros, como espectadores, la realidad comunicacional nos ha obligado a darnos vuelta como una media. A repensarnos como espectadores, a modificar conceptos. Lástima que al mismo tiempo haya muchos canales tradicionales que no terminan de estar a tono con eso.

Los jóvenes hace rato que dejaron de considerar a la TV por aire como su primera opción como espectadores. Estos han sido educados en las redes sociales, el cable y las plataformas. Todo eso es tan evidente que cuesta ver a los que fueron líderes de la TV desplomándose sin capacidad de una oportuna reacción.