Háblele usted de Omar De Marchi a un cornejista de paladar negro y verá cómo se le transforma la cara. Al rictus de desagrado sobrevendrá una sonrisa forzada como para indicar "no me mencionés a ese tipo".
Cornejo y De Marchi ofrecen mucho canapé en sus "restó", pero poco se sabe del plato principal y si habrá postre
En el entorno de Alfredo Cornejo consideran al lujanino un invento, un pagado de sí mismo, un ombliguista y un rosario de epítetos similares.
Hebe Casado ha dicho de De Marchi que es "un tirano, un ególatra que se cree Dios. Con esos ímpetus manejaba el PRO de Mendoza cuando fue presidente partidario. No admitía ningún tipo de disenso interno", ha asegurado la candidata a vicegobernadora por Cambia Mendoza.
Los radicales no le perdonan a De Marchi que se haya negado a usar las herramientas internas de Cambia Mendoza para enfrentar a Cornejo en unas PASO para gobernador y que haya preferido afectar a Juntos por el Cambio creando un espacio propio, siendo que conocía desde adentro lo difícil que fue consolidar una coalición para enfrentar con éxito al kirchnerismo.
El huevo
Cuando alguien está a punto de perder la paciencia con una persona, el habla popular acude a una frase que suena guarra pero que es decididamente elocuente: "lo tengo montado en un huevo". Tener montado de esa manera a un fulano/a quiere decir que en cualquier momento se cae y se rompe. Pues bien, todo indica que la relación Cornejo-De Marchi encaja de maravillas en esa narrativa.
Como es de prever, ese sentimiento pleno de negatividad entre los dos principales contendientes al Sillón de San Martín es recíproco. Cornejo se transforma cuando le hablan de De Marchi. Ídem el lujanino, que en su caso es el retador, el que desafía al que tiene los títulos. Hablamos sólo de esos dos, porque en el PJ mendocino hay fuga de dirigentes aduciendo que el partido de Perón no va a sacar más de 11 puntos.
El tres veces intendente de Luján de Cuyo se siente más liviano al no tener que portar por ahora la pesada corona que significa ser gobernador. Por eso, todo el tiempo quiere mojarle la oreja al grandote (bueno, ¡déjennos usar una metáfora! ) para ver cómo reacciona, pero este suele hacer como quien oye llover.
Matriz K
El relato del retador De Marchi habla en contra de un titular de la categoría peso pesado que ya es veterano y tiene signos de agotamiento, pero que posee todavía la sartén por el mango debido a que nadie, excepto él, se ha animado a enfrentarlo con decisión para pelearle el cargo de gobernador.
Para el lujanino, Cornejo es un político que ha copiado la matriz de mando del kirchnerismo. Es decir, un universo donde el que manda es uno solo. Y que todo el tiempo se hace lo que ese jefe (o jefa) ordena.
De Marchi le quita méritos a la primera gobernación "del Alfredo" porque aduce que éste colonizó la Justicia, la Legislatura y los entes de control del Estado provincial donde colocó a gente sólo de su confianza desconociendo la labor de la oposición. Como si fuera un Rodríguez Saá, agrega. En el partido creado por De Marchi, se refieren al "que te jedi" como un padrino. Y no de bodas.
El jefe de la Unión Mendocina cree haberse sacado la lotería: el triunfo nacional de Javier MIlei en las internas presidenciales ha sido un sorpresón al que él se ha aferrado con uñas y dientes para ser el frontman mendocino de ese experimento que ha puesto a todos a parir.
Caldeado
Como se ve, el ambiente está muy caldeado, con varias exageraciones de uno y otro lado, y con acusaciones lanzadas muchas veces al voleo, para desprestigiar a como dé lugar. Algunos creen que esos entramados con cuestionamientos personales son la esencia de la política, cuando en realidad muchas veces no llegan ni a cosméticos de esa actividad.
Queda un mes para votar a gobernador. Debería ser un tiempo de propuestas y de servicio político esclarecedor para el votante de esta provincia.
¿Qué traen en sus carpetas Cornejo y De Marchi, qué Provincia quieren dejarnos, cómo piensan transformar Mendoza, cómo achicarán la pobreza, cómo crearán nuevos puestos de trabajo, cómo sanearán la carga tributaria de los mendocinos, cómo pondrán el mundo del trabajo a tono con los nuevos tiempos, y, sobre todo, cómo será la relación de Mendoza con la Nación?
Esa debería ser la agenda a ofrecer como plato principal en el menú electoral de los "restó" de Cornejo y De Marchi. Lo otro (el picudeo, las chanzas) tiene su atractivo, pero lo debemos entender como los canapés o el crouton que te ofrecen de entrada mientras llega el plato principal. A éste es al que hay que echarle el ojo.



