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Che, AFA: queremos ver fútbol y no recibir una lluvia de escupidas

Uno se sienta a cenar y a ver un buen partido y recibe a cambio un show de escupitajos y de reflujos nasales por parte de los jugadores. Mucho look raro en sus atuendos, pero nada que sirva de pañuelo .

Las escupidas de los futbolistas en la tele, he ahí un tema. A los clubes y a los canales que transmiten partidos de fútbol habría que sugerirles que coloquen salivaderos en las canchas de fútbol. Los veteranos deben recordar que hace mucho tiempo esos aparatos eran un elemento de uso habitual en las estaciones de trenes y los edificios públicos.

Los salivaderos eran unos recipientes de metal donde se colocaba creolina u otros desinfectante para que diluyera las salivas. Después cayó en desuso porque la mayor parte de la gente dejó de escupir en público. Entre los pocos que parecen mantener la tradición están los futbolistas.

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Basta que uno se siente a ver un partido de fútbol, que por lo general coincide con la cena, para que los jugadores, los integrantes de los cuerpos técnicos y los "allegados" inicien una especie del show del escupitajo. ¡Aflojen, muchachos! Lo que ustedes ofrecen en las canchas lo ven millones de personas. Ya debería existir un protocolo en el fútbol internacional que indique que escupir y expeler los mocos en público está mal.

Un asco

¿Los actores escupen en el escenario? No. Los rockeros, tampoco. Los bailarines de Tinelli, menos. E ídem los profesores de karate. Hasta los albañiles se cuidan de escupir. ¿Por qué entonces se lo tenemos que aguantar a los futbolistas que juegan ante las cámaras de TV y entran a mansalva a nuestros hogares? Y que además ganan fortunas.

Ya que ahora los futbolistas llevan tantos ropajes, como corpiño masculino, sudadera, la camiseta del equipo, vinchas, calzoncillo con cobertizo especial para el pichulín y malla boxer tipo ciclista, bien podrían destinar un bolsillo para poner un pañuelo donde se depositen las flemas que salen de sus gargantas.

También podría usarse para las mucosidades que expelen desde sus narices con el popular método de tapar una fosa nasal a fin de que por la otra aparezca una viscosidad, por lo general verdosa o amarillenta, que se eyecta como en cámara lenta justo cuando estamos llevando a la boca un trozo de milanesa con rúcula.

La FIFA no se ocupa

Este asunto ha sido analizado hasta por la propia FIFA, organismo que en lugar de fijar una posición sanitaria clara y planetaria, le ha pasado la pelota a las organizaciones futbolísticas de cada país. Que cada uno decida, ha dicho en un comunicado.

Dice la bendita FIFA que lo único penable es que un jugador escupa a otro, pero que no se puede multar a cada jugador que gargajee en el pasto porque el árbitro tendría que andar con mil ojos siguiendo el partido y, además, a cada uno de los jugadores que no están en torno a la pelota en ese momento. Linda manera de sacarse el fardo de encima, cuando de lo que se trata es fijar una norma general (¡basta de escupitajos free!) por lo menos hasta que concluya la pandemia. Y después también, qué joder.

Escupir en público es como tirarse una ventosidad con gente alrededor. Haya coronavirus o no. Una chanchada. Salvo, claro, que uno tenga 12 o 13 años y esté en una piyamada donde los concursos de pedos son un clásico.

Acuerdo nacional

Por lo menos con las flatulencias hemos logrado que los ciudadanos hayan aceptado una beneficiosa convención social. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con los escupitajos, que son fruto más de una costumbre mecánica que de una necesidad fisiológica.

A fines del siglo diecinueve escupir era muy bien visto entre los compadritos. Borges cuenta en "Hombre de la esquina rosada" que los muchachones de pueblo copiaban casi con exactitud la forma de escupir de los "hombres acreditados para el cuchillo".

El fútbol se quedó sin público en las canchas. Hoy es pura TV, un show deportivo que coincide con las familias en torno a una mesa y un plato de comida. Rogamos a los jugadores que sean sean compasivos con sus gargajeos y sus nasalidades. Le soy claro: si la cosa va a venir con esputos, que me rebajan el pack de fútbol.