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Análisis y opinión

Alberto y la foto: en la política argentina, un mes es lo más parecido a una vida

La pregunta es si el escándalo cumpleañero de Olivos se desinflará, como tantos otros, o si tendrá efectos sobre los resultados de las PASO

"Falta un mes para las elecciones primarias, pero en la Argentina ese lapso es lo más parecido a una vida". Así concluye una nota de opinión del diario español El País acerca de la situación política de nuestro país a partir del alboroto político por la fiesta de cumpleaños de Fabiola Yañez, la pareja del presidente Alberto Fernández.

Ese festejo, celebrado junto a una decena de personas sin atender los protocolos sanitarios mientras el país estaba enclaustrado por la cuarentena que prohibía cualquier reunión de ese tipo, se ha convertido en una mancha para un Presidente que para esa misma altura, 14 de julio de 2020, tenía un altísimo nivel de acompañamiento positivo de la población. Buena parte de esa ciudadanía se siente hoy desairada.

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Sin embargo, ¿Quién puede vaticinar con rigor que realmente el escándalo cumpleañero de Olivos va a tener efectos importantes en el voto de los argentinos?

Agenda chiflada

Un periodista crítico del oficialismo, Carlos Pagni, ha dicho que "la agenda política gira tan enloquecidamente que puede ser que en el momento de la elección (las PASO, el 12 de setiembre) nadie se acuerde de la temperatura emocional que existe hoy".

Está más que comprobado que tener una buena opinión sobre un político no significa necesariamente que eso se vaya a traducir en intención de voto (Facundo Manes, por ejemplo, está ante ese desafío). De la misma manera que no siempre discrepar o tener un enojo con un político significa que se lo va a castigar mayoritariamente con el voto.

Golpeado como pocas veces desde que asumió, Alberto Fernández ha dicho: "me quieren hacer caer por un error", en referencia al famoso cumpleaños. Nadie de peso había sugerido voltearlo. De lo que sí se ha hablado en algunos sectores arrebatados de la oposición fue de un pedido de juicio político, pero el propio Horacio Rodríguez Larreta lo ha descartado por falta de entidad para tal cosa y los radicales todavía padecen "el efecto Fernando de la Rúa" quien renunció a la Presidencia a mitad de su mandato por la fenomenal crisis del corralito.

Los defensores

El filósofo y asesor presidencial Ricardo Forster cree que la oposición "espectaculariza" lo sucedido en Olivos porque Juntos por el Cambio "no tiene nada para ofrecerle a la sociedad". Para Foster, "pareciera que de la noche a la mañana el Presidente es un mentiroso y un careta" y que esa foto del cumpleaños "es la única verdad, a la que han convertido en un arma de guerra".

Ese asesor prefirió cuestionar a los encargados de proteger al Presidente a quienes indicó que "no pueden ser ingenuos". Pero, a la vez, optó por olvidar las contradicciones y mutaciones de opinión (muchas de ellas fruto de sus diferencias con Cristina Kirchner) y los errores verbales del mandatario desde que asumió.

Andrés Larroque, referente de La Cámpora, y ministro del gobernador bonaerense Axel Kicillof, advirtió que "vamos a tener una batería de operaciones porque la oposición se ha quedado sin agenda". Sin embargo fue el propio Presidente el que, después de negar con énfasis que se hubiesen realizado en Olivos "reuniones sociales" en pandemia, debió admitir la veracidad de la fiesta, ganado por la evidencia de las imágenes que no eran truchas como se intentó hacer creer

La historieta

Cuando apareció la primera de las fotos, de la que voceros del Gobierno a seguraron que estaba trucada, la reacción de Alberto fue de calificar de "historieta de los medios" al cumpleaños. Y quienes lo criticaron, en particular los analistas políticos, fueron calificados de "hipócritas y miserables".

La palabra de un presidente no puede dejarse a la bartola. En algunas instancias de la política está admitida la chicana, la chanza, o las cosas dichas sin mayor sustento con el solo fin de afectar al contrincante. No es el caso del primer mandatario en ejercicio. En esa instancia la institucionalidad manda cierto recato y precisión verbal. Ahí la palabra tiene valor, pesa.

Los legisladores Parrilli o Fernando Iglesias, por dar dos ejemplo de partidos opuestos, pueden decir sandeces, Alberto Fernández debe cuidarse de no caer en el disfrute de ese albedrío.

Miti y miti

Hay quienes atribuyen esta situación de la foto cumpleañera a que Alberto Fernández ha sido la mayor parte de su vida pública un operador político o un asesor de otros famosos (de Cavallo a Néstor Kirchner). Otra cosa es estar solo en la primera línea donde hay que tomar decisiones todos los días y hacerse cargo para bien o para mal. Pese a estar ahora en esa vanguardia, Alberto tiene un condimento que no lo favorece: el de sentirse condicionado al tener que compartir el poder con su socia política.

Cristina Kirchner tiene, por su bagaje político, más claro lo que significa la palabra. No por nada eligió hablar en encíclicas, esas famosas cartas con las que se venía dirigiendo al país para fijar posición y. de manera particular, para poner en caja al Gobierno sobre las líneas directrices que el Frente de Todos debía respetar. Ahora ha suplantado esas cartas por sus apariciones de campaña por el Conurbano bonaerense.

Cronológicamente, las PASO están ahí, a un instante. Pero esto es la Argentina, donde el dios Kronos suele volverse pirucho con mucha frecuencia.