Análisis y opinión

A no engañarse, esto no es el final para Cristina Kirchner

Ni la potente "atmósfera Milei", que reina en el país como la nieve fulera en El Eternauta, hará que nos olvidemos de ella

Ir presa no es el final para Cristina Kirchner. Había una sola posibilidad de que su figura ingresara efectivamente en el túnel del retiro. Radicaba en que el populismo kirchnerista implosionara y empezara a caer lentamente por su propio peso. Eso venía dándose muy, muy lentamente, pero ahora se frenará por un tiempo.

Ni la potente "atmósfera Milei", que reina en el país como la nieve fulera en El Eternauta, hará que nos olvidemos de ella. El simbolismo del perseguido y del proscripto es demasiado fuerte en el historial del peronismo. Reitero; en el peronismo. Pero que ahora determinados kirchneristas y camporistas se quieran subir al tren del calvario es difícil de digerir.

Una mayoría de los argentinos, y particularmente los mendocinos, saben perfectamente que la decisión final de la Corte Suprema de Justicia de la Nación es justa y necesaria.

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La tristeza de muchos militantes del PJ de Mendoza al conocer el fallo que confirmó la prisión a seis años para Cristina Kirchner.

La tristeza de muchos militantes del PJ de Mendoza al conocer el fallo que confirmó la prisión a seis años para Cristina Kirchner.

Esa mayoría no tiene dudas de que en las dos gestiones presidenciales de Cristina se asistió a un ladino modo de hacer política caracterizado por ciertas malas artes heredadas de su esposo Néstor Kirchner. Un modo de operar que no le hizo asco a la corrupción.

Por más que Cristina ya no pueda ocupar un cargo público, ella seguirá haciendo política desde donde le cuadre y a su manera. Ya sea per se o por los amanuenses que ella designe.

La expresidenta, que venía políticamente de capa caída, se aferrará a esta histórica decisión judicial y la usará como un bienvenido aventón.

Inclusive su principal invento partidario, el gobernador de la provincia Buenos Aires Axel Kicillof, quien la había enfrentado públicamente bajo el argumento de que ella y Máximo son "música vieja", se verá obligado a frizar su lengua y a reconsiderar su accionar.

Cristina Fernández de Kirchner seguirá pontificando con sus "encíclicas al país" ya sea desde un penal o desde su mansión de El Calafate, con tobillera o sin ella. Nos lo había advertido en su momento: "A mí la Historia ya me absolvió".

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