Pasan los años, los libros, las películas y las opiniones de todo tipo, pero la atención y el interés que despierta el nombre de Adolf Hitler no decaen. Sigue siendo un imán incandescente. De todos modos, hay maneras muy diversas de interpretar el rol que jugó el Führer en la historia y, fundamentalmente, su legado.
"A Hitler hay que sacarlo del nivel de demonio, de semidiós y ponerlo en su condición de hombre"
Es aquí donde hace foco precisamente el periodista argentino Abel Basti, quien, acompañado por un cúmulo voluminoso de testimonios, localizaciones y nombres propios viene sosteniendo, desde hace años, que Hitler no murió en su búnker de Berlín como afirma la historia oficial.
No solo salió vivo, sino que, además, pasó buena parte de su existencia en la Argentina y en otros países sudamericanos, hasta ser enterrado en Paraguay.
Su nuevo libro, Hitler y el nuevo orden mundial ahonda en esta temática, ampliando su influencia a los poderes aristocrático que lo hicieron posible como líder del nazismo y que, luego, lo acompañaron en su supervivencia americana. Es lo que explica el subtítulo de la obra: "La red de alianzas entre nazis, estadounidenses y monarquías europeas después de 1945: armas, drogas y negocios millonarios durante la Guerra Fría".
Hitler como un hombre de carne y hueso, no como un demonio de leyenda, es su tesis.
Basti dialogó desde Bariloche, donde ejerce la profesión, con el programa La Conversación de Radio Nihuil.
-Abel, ¿hay algún otro personaje en la historia mundial reciente que acapare tanto la atención como Hitler? El Führer pareciera tener un imán especial para captar la atención de la gente.
-Básicamente creo que es porque representa una serie de cuestiones ideológicas, filosóficas, esotéricas, políticas, etcétera, que, de alguna manera, nos tocan a todos.
-Es muy atrapante la figura de Hitler como tema, pero él es solo una pieza más en un tablero complejo que, en el caso de tu libro, comienza a delinearse antes de la Primera Guerra Mundial.
-Una cuestión inédita que no había sido tocada antes es, precisamente, esta trama que empieza, sobre todo en Sudamérica y particularmente en la Argentina, a partir del exilio de rusos zaristas, de alemanes prusianos, de austríacos, hacia acá.
-Un hilo, el tuyo, que resulta fundamental para conocer el resto.
-Claro, porque no podemos conocer este presente sin ir desculando el pasado.
-¿Y por qué esas migraciones y los intereses de las potencias fueron apuntando hacia Sudamérica? ¿Qué pasa con Asia y África?
-Yo cuento en el libro que hubo un reparto del mundo. Y, puntualmente, antes de la primera guerra, África era muy apetecida. Ese reparto fue país por país, zona por zona, potencia por potencia.
-¿Dónde se originó esa repartija?
-Se hizo un acuerdo en Gran Bretaña entre todas las potencias para ver cómo despedazaban África, cómo le saqueaban los recursos y, simultáneamente, cómo se hicieron los genocidios que hubo. En ese reparto del mundo, Sudamérica era otra cuestión. La historia del mundo es esto: la historia de la apropiación de recursos, saqueo de países y, en definitiva, eliminación de su población.
-¿Por qué muchos jerarcas nazis como, por ejemplo, Adolf Eichmann, fueron descubiertos, atrapados y juzgados, mientras que otros se mantuvieron ocultos y operaron con cierta tranquilidad en el más absoluto anonimato, como vos describís en tus capítulos?
-En realidad, nosotros nos nutrimos de la historia oficial. Y la historia oficial es una sarta de mentiras precisamente elaboradas por las potencias vencedoras y por los intereses predominantes para hacernos ver una partecita muy chiquita de la historia. Pero es mucho más complicado.
-¿Cómo qué cosas?
-Baste decir que la asimilación de los nazis después de la guerra por parte de los Estados Unidos, los acuerdos entre los nazis y los norteamericanos, superan toda posibilidad de imaginación. ¡El país que más nazis recibió después de la guerra fue Estados Unidos! Y no solamente fueron científicos. Había expertos en misilística, en energía nuclear. Toda la red de inteligencia norteamericana quedó dependiendo de Washington para espiar a los soviéticos. A los instructores de los Boinas Verdes, que eran cuerpos de élite, se los ve en las fotos de archivo de sus legajos con los uniformes de las SS.
-¿Qué otros ejemplos notorios hay?
-Por ejemplo, el acuerdo de los nazis con los jefes sionistas, que es algo de lo cual tampoco se habla. A partir de eso vamos a tener un mundo completamente diferente al que nos presenta la historia oficial.
-¿Qué interés específico tenían las potencias en ocultar la verdadera urdidura de todo esto? ¿Por qué lo han hecho?
-Porque, básicamente, Estados Unidos había mandado su gente a la guerra para combatir a Hitler y tenían una serie de bajas. No habían sido tan significativas como las de los rusos, pero habían gastado recursos los países aliados. Habían mandado a la muerte a miles de personas para el combate contra los nazis.
-Pero, al final, terminaron siendo socios…
-Después acordaran con los nazis, tal como ocurrió, y llegaran a pactos espurios, pactos criminales respecto de la reutilización de todos los recursos alemanes, incluyendo hombres, empresas, capital y demás, para dar inicio a otra etapa, que es la guerra fría. Si esto se conociera sería un escándalo para esos países.
-Nombraste el factor empresario. ¿Cómo fue eso?
-Las grandes empresas alemanas no sucumbieron en la guerra. Por el contrario, varias de ellas estaban asociadas a empresas norteamericanas, inclusive durante la guerra.
-Vos solés mencionar, en este punto, el caso de Auschwitz.
-Auschwitz, en realidad, era un complejo industrial. Eran plantas de caucho sintético.
-¿Propiedad de quién?
-No era una propiedad del Estado alemán. Era 50% de una empresa alemana, la IG Farben, y 50% de la norteamericana Standard Oil, antes y durante la guerra.
-¿Cómo se pagó esto?
-Estados Unidos entendió que había traición a la patria y despidió al gerente, al subgerente y aplicó otra serie de penas menores de este tipo.
-¿Y cómo fue la relación con los sionistas, que mencionaste recién?
-Los acuerdos de Hitler con los líderes sionistas, que yo menciono en mis libros, superan todo lo imaginable. Y eso permite entender porqué el servicio de inteligencia israelí, el Mosad, contrató a nazis, teóricamente fugitivos, para pelear contra los árabes. Esto está documentado y reconocido por el propio Mosad.
-O sea, que a ese nivel las colaboraciones van y vienen.
-Es una comunidad de inteligencia. La comunidad de inteligencia israelí está en contacto con la de Estados Unidos, con la de Alemania, etcétera. Todos sabían todo. Lo que pasa es que hubiese sido muy escandaloso decir todas estas cosas que estoy resumiendo y que están muy acreditadas.
-¿Cómo queda el caso de Hitler dentro de este panorama?
-Te diría que el escape de Hitler es un asunto mucho menor, porque es mucho más escandaloso y con consecuencias penales saber toda esta otra parte.
-¿Saber qué, entonces?
-Saber cómo terminaron todos arreglando en la cúspide y haciendo negocios hasta el día de hoy. Como yo describo en el libro, esto tiene arraigo, desde aquella época, en los negocios de la droga, de las químicas, de las farmacéuticas; los negocios, en definitiva, de las guerras.
-Entre ellos, negocios muy terribles y tenebrosas como el que vos contás con el gas sarín, que tiene ramificaciones, incluso, que alcanzan la Colonia Dignidad de Chile.
-Por eso yo te decía al comienzo que tenemos que remontarnos bastante hacia atrás para poder comprender el presente. Si uno no arma este entramado, que es una cuestión oculta, te quedan vacíos imposibles de entender. Te quedás preguntando: “¿Cómo puede ser posible esto?”.
-¿Cómo es posible?
-Todo esto es posible porque existió -y existe- una trama de intereses y de negocios, manejada por una elite, una superelite que mueve los hilos del mundo al servicio de un proyecto único.
-¿Qué tipo de proyecto?
-Es un proyecto de poder que permite que este grupo sea cada vez más rico y cada vez más poderoso.
-Actualizando la trama al día de hoy, a marzo de 2022, ¿quiénes serían los representantes notorios de ese grupo elitista de poder?
-Yo los menciono, con nombre y apellido, en varios libros. Esto nace apenas termina la primera guerra con lo que va a ser en los años cincuenta el grupo Bilderberg, motorizado por el clan Rockefeller; motorizado, también, por otro personaje muy importante, Bernardo de Holanda. Están citadas las monarquías.
-¿Qué peso tienen las monarquías en estas relaciones?
-Nosotros, a las monarquías las vemos en las revistas de actualidad con cuestiones de moda, con algún casamiento y otras situaciones frívolas, pero nunca nos preguntamos cómo y por qué siguen existiendo en el siglo XXI, cuál es su base de poder, de influencia política, etcétera.
-¿Cómo queda armado el esquema, entonces?
-Esos grupos son los que van a aglutinarse, sentándose a la misma mesa, para repartirse el mundo y sus negocios. A partir de ahí construyen un poder a través del complejo bélico industrial, con base en Estados Unidos, que representa la economía de ese país y de los países de la OTAN, lo cual explica la necesidad de que haya guerras permanentes.
-En todo este tablero mundial que vos armás, Hitler aparece como la punta del iceberg, pero es solo un nombre más dentro del juego del poder.
-Lo de Hitler en sí resulta más atractivo, más sensacional, pero, en definitiva, era un hombre que fue herramienta útil de los poderes de turno. Fue construido, sustentado, financiado, llevado al poder como punta de lanza para contener al comunismo que estaba tomando Europa.
-¿Quiénes estaban detrás?
-Quienes lo bancaron fueron los grandes personajes de la derecha internacional, no solo de Alemania sino de todo el mundo. En particular fueron personajes como Rockefeller, Standard Oil, Chase Manhattan Bank. Desde Wall Street se le dieron las líneas de crédito para construir su poder.
-O sea que, según tu tesis, Hitler no es el monstruo absoluto.
-Fue, como decía, un hombre útil a esos poderes, pero no más que eso. Como siempre digo, a Hitler hay que sacarlo del nivel de demonio, de semidiós que le atribuyen los nazis y ponerlo en su condición de hombre.
-En tus últimas pesquisas has estado mencionado el hallazgo de un barco hundido en Quequén. Contanos un poco de eso.
-Ahí estamos trabajando con un equipo específico en un área de desembarco de nazis cercana al puerto de Quequén. Y cerca también de ahí hay una estancia que se llama Moromar, que está citada permanentemente como un sitio de refugio de nazis tras desembarcar de los submarinos. Incluso hubo un incidente cuando la policía detectó uno de esos desembarcos, fue hasta la estancia y los alemanes sacaron corriendo con ametralladoras a la pequeña comisión criolla que fue a tratar de encontrarlos.
-¿Y cuál es la sospecha en el caso de esta nave?
-La sospecha, muy fundada, de que, tras haberse producido un desembarco en esa área, el submarino que sirvió de transporte fue hundido en aguas cercanas a Quequén.
-¿Y cómo es el trabajo actual?
-Estamos haciendo un relevamiento subacuático desde hace dos años en un proyecto que se llama Eslabón Perdido, precisamente porque estamos tratando de ubicar algo que habría estado, pero que no está ubicable. En ese marco, yo presenté el hallazgo de un naufragio que, por lo menos, no está registrado en esa zona.
-¿Cómo es el bote?
-Tiene 80 metros de eslora por 6 de manga. Es un naufragio importante. Y el solo hecho de que no esté registrado presenta una incógnita y una duda porque todos los barcos de ese tamaño que están hundidos en cercanías a la playa, como este caso, a dos millas y a 30 metros de profundidad, tienen que figurar en la carta náutica y en el Derrotero.
-¿Qué es el Derrotero?
-El Derrotero Argentino es un libro que se va actualizando donde los navegantes saben, con un nivel de detalle de ancla, de pequeños restos, qué hay debajo del agua.
-Otro de tus aportes recientes ha sido en torno a la muerte de Hitler que, según el militar brasilero Nogueira de Araújo, fue el 5 de febrero de 1971. Y, siguiendo a esta misma fuente, la cripta de Hitler se encuentra en Asunción del Paraguay. ¿Cómo está el asunto?
-Le he relatado en mis libros. Es un militar brasilero que cuenta que fue convocado, dentro de un grupo muy pequeño de 60 personas de todo el mundo, en su calidad de representante de los nazis brasileros, para una última ceremonia mortuoria en ese lugar. La cripta fue sellada en un edificio antiguo de la ayuda social germano-paraguaya.
-¿Y existe ese edificio?
-El edificio fue demolido y sobre él se construyó un hotel, obviamente con propietarios alemanes y algunas simbologías y logotipos, etcétera.
-¿Cuál fue tu aporte respecto de este testimonio de Nogueira de Araújo?
-Yo estuve investigando bastante en Paraguay y todos los testimonios son absolutamente coincidentes. Hay cosas llamativas. Es muy particular ese país, porque si bien la noticia salió hace poco en el principal diario, Última Hora, en dos páginas y con un gran despliegue, al día siguiente el tema fue acallado totalmente. No hay una sola nota posterior. Algo así sería impensable en Argentina.
-Vos lo pusiste en tu cuenta de Twitter: “Silencio del gobierno paraguayo. Inacción de la fiscalía”. No olvidemos, por otra parte, que Paraguay fue el país del general Stroessner quien, según vos, tuvo bastante contacto con los nazis.
-Sí, sí. Stroessner, de hecho, le dio cobijo a Hitler en Paraguay en los años cincuenta. Yo he estado ahí. He hablado con personas que tuvieron un papel directo en esta cuestión.
-Volviendo a Paraguay, ¿cómo se entiende el silencio después de que trascendiera lo de la cripta de Hitler?
-Paraguay funciona así. No hay ningún medio, ni chiquito ni digital ni independiente, que haya querido tocar el tema, más allá de Última Hora que debería, desde la lógica periodística, haber tenido, por lo menos, una segunda nota. Aunque más no fuera con el propietario del inmueble (hotel Las Palmas del Sol) diciendo: “Esto es mentira, aquí no hay nada”.
-También hay que apuntar, según vos recordás, que el actual presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, es hijo del secretario privado de Stroessner.
-Sí, claro. Por eso. Paraguay funciona así. Yo he estado allí en el museo privado más grande de Sudamérica donde ves unas colecciones de elementos, documentos y uniformes nazis que realmente te apabullan. Esto también es impensable en Argentina. Estamos hablando de una manzana con unas ochenta mil piezas. Lo menos que tiene, cuando uno entra en el parque, son cincuenta vehículos de guerra impecables y te dan la llave para que los enciendas. Es muy impresionante esta colección.
-¿Y cómo es Paraguay en general, de acuerdo con tu percepción?
-Estamos hablando de una estructura social muy cercana a los nazis. Muy militarizada también. En ese marco es que la información no fluye. Entonces uno entra a un cuello de botella: la información no fluye, la cripta está ahí, tapada, oculta; está bloqueada. Es imposible llegar a ella. Y se acabó. No hay causa penal, no hay requisitoria; es decir, no hay ningún motivo para ir ahí desde el punto de vista legal.
-¿En resumen?
-Esto es tan simple como lo que te decía antes: Hitler era un hombre. Fue un anciano, se murió y lo enterraron. Lo que pasa es que la otra historia nos ha golpeado tan fuerte, nos han metido tan duramente, con tanta persistencia la historia de su suicidio en el búnker que, bueno… es impensable que uno considere que este tipo se escapó, se murió de viejo, lo enterraron… Las cosas normales que le pasan a la gente.
-Última pregunta. Con todas las cosas que has desvelado, ¿nunca te ha apretado algún servicio secreto o alguna autoridad?
-No. Dentro de lo previsible. Quizás el momento más movido en Bariloche, donde yo ejerzo el periodismo, donde tengo mi casa y mi estudio, fue cuando se produjo el caso de Erich Priebke, un hombre de las SS que fue extraditado en los años noventa. Esto generó movimientos de simpatía, particularmente de la sociedad de Bariloche.
-¿Por qué?
-Porque este hombre era un “respetable vecino”. Ahí estuvo un poco movidito. Pero fue dentro de los parámetros que cualquier profesional del periodismo está dispuesta a aceptar. El mayor problema, respecto de lo oficial, es el cierre de archivos, la imposibilidad de acceder a fuentes documentales, etcétera, que limitan mucho el conocimiento de este tema.

