Argentina seguirá teniendo una voz de peso en las principales decisiones del esquí y snowboard internacional. En la reciente Asamblea General de la International Ski Instructors Association (ISIA), realizada en la República de San Marino, Martín Bacer fue reelegido por unanimidad como vicepresidente por América para el período 2026-2030.
Martín Bacer: "Argentina está entre los diez países mejor posicionados del mundo en formación de instructores"
El dirigente argentino fue reelegido por unanimidad como vicepresidente por América de la Asociación Internacional de Instructores de Esquí y Snowboard (ISIA). Además, asumirá responsabilidades en el área de marketing de la entidad que reúne a 44 países y define los estándares profesionales de la industria a nivel mundial.
La elección tuvo el respaldo de los 39 países presentes, con un total de 76 votos afirmativos. Desde su cargo, Bacer representará a Argentina, Chile, Estados Unidos y Canadá dentro de la comisión directiva de una organización que reúne a 44 naciones y establece los estándares de formación y certificación de instructores de deportes de nieve en todo el mundo.
Para el dirigente argentino, la reelección es también un reconocimiento al trabajo que el país viene desarrollando desde hace más de cinco décadas.
“Tenemos una formación académica de nivel terciario respaldada por la Universidad Nacional de Río Negro y un instituto que dicta cursos en toda la Argentina. Eso demuestra el trabajo serio y profesional que venimos haciendo. Hoy AADIDESS es reconocida como una de las diez asociaciones mejor posicionadas del mundo en materia de formación y profesionalismo”, afirmó.
Un país exportador de instructores
Uno de los datos que mejor refleja la inserción internacional del esquí argentino es la cantidad de profesionales que trabajan cada año en el exterior. Según explicó Bacer, entre 2.000 y 2.500 instructores argentinos viajan cada temporada al hemisferio norte para desempeñarse en centros de esquí de Estados Unidos, Canadá, Europa y, cada vez más, Asia.
“Argentina es el país que más instructores exporta dentro del hemisferio sur. Nuestra formación es muy valorada y la mayoría de los profesionales hablan al menos dos idiomas. Eso los vuelve muy competitivos a nivel internacional”, señaló.
El dirigente destacó que, a diferencia de otros mercados donde muchos instructores trabajan de manera estacional o parcial, los argentinos suelen desarrollar una carrera profesional completa, realizando temporadas tanto en el hemisferio sur como en el norte.
“Somos profesionales cien por ciento dedicados a la actividad. Hacemos doble temporada y eso genera una experiencia muy valorada por las escuelas de esquí de todo el mundo”, explicó.
Los desafíos de la formación internacional
Dentro de ISIA, una de las principales discusiones pasa por garantizar que todos los países miembros cumplan con estándares mínimos de formación.
Actualmente, los aspirantes a integrar la organización deben someter sus planes de estudio a una evaluación técnica internacional. Aquellos que no alcanzan los requisitos establecidos permanecen en observación hasta completar el proceso.
“La gran discusión es asegurar que todos los países cumplan con los estándares mínimos para formar profesionales. Después existe un nivel superior, que es la tarjeta ISIA, destinada a instructores que completan una formación integral reconocida internacionalmente”, explicó.
En el caso argentino, el nivel más alto de certificación contempla alrededor de 800 horas de formación teórica y práctica, superando ampliamente los requisitos mínimos exigidos por el organismo.
El futuro: inclusión y desarrollo profesional
Durante los próximos cuatro años, Bacer buscará impulsar nuevos proyectos dentro de la organización. Entre ellos aparece una iniciativa vinculada al esquí adaptado.
“Uno de los objetivos es crear una comisión internacional de esquí adaptado e inclusivo y desarrollar una metodología que pueda ser utilizada por los 44 países miembros”, adelantó.
También destacó la necesidad de seguir fortaleciendo la figura del instructor dentro de la cadena de servicios de los centros de esquí.
“El instructor es un eslabón fundamental para que un centro de esquí funcione. Detrás hay formación, profesionalismo, capacitación permanente y una enorme responsabilidad”, sostuvo.





