La imagen de un oso polar con la inscripción T-34 en su lomo recorrió el mundo y causó incertidumbre en conservacionistas y científicos. Se especuló con alguna "broma pesada" de los habitantes de la zona y se plantearon los peligros que implicaba la marca para el animal. Sin embargo, científicos rusos aclararon que al oso se lo pintó de esa manera por una buena causa.
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El Centro Ruso de la Exploración Ártica explicó que éste fue uno de los osos polares que visitaron hace un tiempo un vertedero de basura próximo a una población en el archipiélago de Nueva Zembla. Un grupo de científicos del Instituto Severtsov sobre Ecología y Evolución fue enviado al lugar para evaluar si suponían un peligro para los humanos.
El oso fue sedado y alejado de la población después de comprobar que se encontraba bien de salud y bien alimentado. Fue marcado como T-34 a finales de noviembre “con pintura segura” que desaparece a las dos semanas, dijo Andréi Úmnikov, director del Centro Ruso de la Exploración Ártica al periódico The Siberian Times.
El objetivo es que los investigadores y la población local lo reconocieran si regresa al vertedero y T-34 nada tiene que ver con un tanque soviético, como se especuló en un principio.




