(Editado por Marcos Barrera) Una monja robó 835.000 dólares de los fondos de una escuela católica para apostar en Las Vegas y fue sentenciada a un año y un día de cárcel en el estado de California, Estados Unidos.
La sentencia se dio a conocer este lunes 7 de febrero. Y, según detalló un tribunal californiano, Mary Margaret Kreuper también usó parte del dinero para financiar viajes a lujosos hoteles en Lake Tahoe, una estación balnearia en la frontera entre los estados de California y Nevada donde los turistas esquían durante el invierno boreal y pasean durante el verano, en la Sierra Nevada, consignó la agencia AFP.
La anciana de 80 años estaba al frente de un centro católico de estudios primarios cerca de Los Ángeles (oeste de EEUU).
La corte fue informada cómo el dinero que había sido enviado a la escuela católica Saint James para solventar donaciones de caridad y matrículas de alumnos fue desviado a cuentas secretas que Kreuper controlaba.
Qué dijo al respecto la monja Mary Margaret Kreuper
"Sé que he pecado, que he violado la ley, no hay disculpas", declaró Kreuper ante el tribunal, de acuerdo con el periódico Los Ángeles Times. Además reconoció que sus crímenes atentaron contra sus votos, "los mandamientos, la ley, y contra toda la confianza sagrada" depositada en ella por los responsables del colegio.
Kreuper ya había admitido el fraude y lavado de dinero durante una audiencia judicial el año pasado.
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Descubrieron que el robo fue durante 10 años
Durante 28 años la monja fue la directora de la Escuela Católica St. James. Una auditoría contable efectuada en 2018 develó el robo que ocurrió a lo largo de casi 10 años.
Como mandataria, Kreuper era responsable del dinero que la escuela recibía para pagar la matrícula y las mensualidades, así como también de las donaciones. La monja también controlaba las cuentas en una cooperativa de crédito, incluida una cuenta de ahorros para la escuela y una establecida para pagar los gastos de manutención de las monjas empleadas por el plantel.
La religiosa también falsificó informes mensuales y anuales para encubrir su conducta fraudulenta. Además, ordenó a los empleados de la escuela que alteraran y destruyeran registros financieros que podían incriminarla.
El Los Angeles Times reportó también que cuando fue confrontada por la Arquidiócesis local, Kreuper argumentó que los padres recibían mejores salarios que las monjas y que pensó que merecía un aumento.

