El presidente de Grecia pidió al principal partido opositor que trate de formar gobierno, un día después de que el primer ministro Alexis Tsipras renunció y convocó a elecciones anticipadas para enfrentar una rebelión en su partido contra el tercer acuerdo de rescate del país.La oposición tiene pocas posibilidades de unirse para formar gobierno, lo que supone que tras más de 5 años inmersa en una crisis financiera que empeora con el tiempo, Grecia parece encaminarse a sus quintas elecciones en 6 años. Aunque Tsipras es el principal favorito para ganar en las urnas, si no logra mayoría absoluta se vería forzado a formar una compleja coalición que podría mermar su capacidad de gobierno en el largo plazo.
Legisladores intransigentes del partido radical de izquierdas de Tsipras anunciaron ayer que abandonan Syriza e integrarán su propia formación, que se convertirá en el tercer mayor grupo del Parlamento.Funcionarios del gobierno saliente dicen que la fecha más probable para los comicios es el 20 de setiembre, menos de 8 meses después de que Tsipras ganara las elecciones con la promesa de luchar contra las exigencias de los acreedores de recortar el gasto y subir impuestos, premisas que más tarde aceptó para asegurar el tercer rescate a Grecia e impedir que salga del euro.
Los acreedores europeos de Atenas no parecieron sorprendidos por la decisión de Tsipras, que había sido ampliamente prevista.“La medida tomada por el primer ministro Tsipras no sorprende”, dado que perdió la mayoría en el parlamento, dijo Steffen Seibert, vocero de la canciller alemana Angela Merkel. “El programa de rescate es un programa acordado con la república helénica... y será válido más allá de las fechas electorales”.El vocero del Ministerio de Hacienda alemán, Juerg Weissgerber, dijo que si las elecciones provocan demoras en la aplicación del acuerdo de rescate, “también se demorarán los próximos desembolsos”.El rescate total es por 95.000 millones de dólares, pero los fondos se entregan por tramos luego de analizar cómo el país está efectuando las reformas. Atenas recibió el primer tramo el jueves para afrontar una deuda con el Banco Central Europeo, y la primera revisión está prevista para octubre.El presidente del país, Prokopis Pavlopoulos, se reunió ayer con el líder del partido conservador Nueva Democracia, Evangelos Meimarakis, y le pidió que intente formar un nuevo gobierno. Meimarakis tiene tres días para buscar socios para una coalición antes de devolver el mandato, que pasaría entonces al tercer grupo parlamentario, la nueva formación escindida de Syriza. Esos 25 legisladores, que se harán llamar Unidad Popular, están liderados por el ex ministro de Energía Panagiotis Lafazanis.Al anunciar su dimisión en un discurso televisado el jueves por la noche, Tsipras dijo haber logrado el mejor acuerdo posible con el paquete de rescate de la Eurozona de 95.000 millones de dólares a tres años, que salvó a Grecia de una desastrosa salida del euro.El cambio de postura de Tsipras al aceptar las demandas de los acreedores del país indignó a los más radicales de su partido Syriza, que paralizó su coalición. Casi uno de cada 4 legisladores de la formación se negaron a respaldar el acuerdo.Los disidentes de Syriza formarán Unidad Popular Grecia entra de nuevo en un período de inestabilidad política con elecciones legislativas anticipadas en setiembre, las quintas desde el inicio de la crisis en 2009.La ruptura en el seno del partido de izquierda, Syriza, llevó a que 25 diputados de la formación indicaran ayer que formarán un nuevo grupo parlamentario, Unidad Popular. “Intentaremos encarnar el espíritu del no del referéndum” organizado por Tsipras el 5 de julio, afirmó Panagiotis Lafazanis, el euroescéptico líder de la nueva formación. El 62% de los electores griegos rechazaron aquel día una propuesta de los acreedores del país. Los disidentes de Syriza se oponen a las nuevas medidas de austeridad incluidas en el acuerdo que firmaron Grecia y sus acreedores, a cambio de un préstamo de 95.000 millones de dólares. Lafazanis criticó la dimisión de Tsipras y lo acusó de “haber tenido miedo” y de traicionar la línea política inicial de Syriza.




