La intención del viajero ruso Serguéi Anánov era batir un récord mundial sobrevolando la Tierra en un trayecto de 38.000 kilómetros en un pequeño helicóptero Robinson R22. Pero acabó espantando a los osos polares en el mar de Labrador cuando su aparato se averió y se hundió entre los hielos.
Anánov empezó su aventura en la provincia de Moscú, sobrevoló casi toda Rusia, el océano Pacífico, Estados Unidos y Canadá y estaba muy cerca de cumplir su objetivo en el momento del accidente. Le faltaban poco más de 4.000 kilómetros cuando en un tramo entre Canadá y Groenlandia se rompió una de las correas que conectaban el motor del helicóptero con las hélices y la aeronave no pudo seguir manteniendo el equilibrio.




