Berlusconi autorizó a las comunas a dictar sus propias normas de seguridad y orden público. Y en algunos lugares los "delitos" son desopilantes.

Silvio y sus desopilantes multas

Por UNO

Por decreto, el premier Silvio Berlusconi oorgado a las comunas italianas la libertad de dictar suspropias normas de seguridad y orden público. Sin embargo, en muchos pueblos eso llevó a que se

dicten ordenanzas ciertamente insólitas. El diario

El Mundo, de España, apuntó varias de las cosas que están comenzando a ser prohibidas en

el interior italiano. Esta es la nota completa del diario, que no tiene desperdicio:

"Prohibido intercambiar efusiones amorosas en el coche, prohibido hacer castillos de arena en

la playa, prohibido sentarse en las escaleras de los edificios históricos, prohibido comerse un

bocata por la calle, prohibido usar chancletas, prohibido surcar la orilla del mar en patinete,

prohibido hablar con prostitutas, prohibido llevar minifalda o vestidos de generoso escote.

Prohibido, prohibido, prohibido.

"Italia, un país famoso por su flexibilidad y su capacidad de adaptación, se está

convirtiendo en Prohibilandia. El fenómeno comenzó hace un par de años, en agosto de 2008, cuando

pocas semanas después de su llegada al poder el Gobierno de Silvio Berlusconi aprobó un decreto por

el que autorizaba a los distintos ayuntamientos del país a aprobar sus propias ordenanzas en todo

aquello que concierne a la seguridad y el orden público. El resultado es que, desde entonces,

alcaldes de aquí y de allá se han lanzado desaforadamente a legislar sobre las más diversas

materias y los más extravagantes asuntos, imponiendo multas a los infractores.

"Nadie sabe a ciencia cierta cuántas ordenanzas municipales han entrado en vigor en nombre de

ese bendito decreto, pero lo que es seguro es que se cuentan por centenares. La última está

previsto que la apruebe hoy mismo la junta municipal de Castellmmare, una localidad del litoral

napolitano que, en nombre de la "decencia", está decidida a que las señoras o señoritas que se

paseen por sus paraje vistiendo "ropas sucintas, minifaldas o vestidos escotados" sean castigadas a

pagar multas de hasta 500 euros.

"Y eso es sólo la punta del iceberg. Ahí esta, sin ir más lejos, la muy recatada Eraclea, una

localidad veneciana, donde está rigurosamente prohibido bajo pena de multa el pasear ¡¡¡por la

playa!!! sin llevar puesta al menos una camiseta. Además, también está prohibido jugar a la pelota

y construir castillos de arena.

"Y qué decir de Eboli, una localidad de Salerno, donde las parejas que sean pilladas en el

interior de un coche en actitud amorosa en la zona de Palasele (conocida precisamente por ser uno

de los lugares de encuentro favoritos de los enamorados del lugar) podrán ser castigadas a pagar

hasta 500 euros de multa.

"Por no hablar de Venecia y la localidad toscana de Lucca, donde dar de comer a las palomas

se castiga con una sanción de 500 euros. Y, por lo que más quiera, si pasa por Cesena (a 35

kilómetros de Rávena) absténgase no sólo de alimentar a las palomas sino también de dar de comer a

un gatito callejero: en ambos casos le pueden caer hasta 520 euros de multa.

"Por su parte en Sanremo, la localidad sede del famoso festival de música, no sólo está

prohibido recurrir a los servicios de las prostitutas sino incluso hablar con ellas.

"Varias localidades también prohíben sentarse a los pies de un monumento. En Reggio Emilia,

capital de la homónima provincia, está por ejemplo prohibido sentarse en las escaleras de los

edificios históricos. Lo mismo sucede en Brescia, también en el norte de Italia, donde

recientemente una marroquí tuvo que pagar una multa de 100 euros por tener la desfachatez de

sentarse en los escalones de un monumento en la Piazza Della Logia.

"El hecho de que la infractora alegara en su defensa que había cometido tal osadía a fin de

su madre, una anciana señora octogenaria, pudiera descansar un rato no la libró de la consabida

sanción. Y en Vigevano, a 34 kilómetros de Milán, dos jóvenes veinteañeras fueron condenadas hace

poco a pagar cada una de ellas 160 euros por la insolencia de sentarse a los pies de la estatua de

San Giovannino a charlar.

"Y nada de ir zampándose un bocata (sandwich o bocadillo) por la calle. En ciudades como

Roma, Florencia, Trapani (en Sicilia) y otras muchas está absolutamente prohibido comer por la vía

pública. Y menos aún beber alcohol: en Gallarate (Lombardía) a un joven desaprensivo que paseaba

con un botellín de cerveza en la mano le ha tocado pagar 500 euros de multa.

"También hay que tener mucho cuidado con lo que se hace en las playas. En las de la localidad

deMontuno (a las afueras de Roma) está prohibido durante los fines de semana de julio y durante

todo agosto hacerse a la mar en patinete a pedales. En Is Aruttas, una maravillosa playa de

Cerdeña, no se puede fumar, por decreto del Ayuntamiento. Y en la famosa playa nudista del Lido de

Dante, en Rávena, el alcalde no sólo ha prohibido tomar el sol en topless: también ha decretado que

no se puede escuchar música entre las 13.00 y las 16.00 horas y que en los 200 metros de primera

línea de playa no se puede uno tumbar a tomar el sol.

"En las playas de Siroco (localidad de Las Marcas), por su parte, está prohibido el viejo

truco de colocar la toalla a primera hora para asegurarse un buen sitio y luego irse a desayunar o

a comprar en el supermercado. Y en Capri y Positano, dos de las localidades más chic de Nápoles,

está prohibido comer en la playa o andar en chancletas por las calles del centro. Siempre en nombre

del decoro público, faltaría más. Y esto es sólo una pequeña muestra".