Mundo Domingo, 22 de julio de 2018

Se largó la carrera por la presidencia de Brasil

Los partidos comenzaron a tejer las alianzas políticas. Laboristas abrieron la convención con Ciro Gomes a la cabeza.

Comenzó tomar forma la carrera por la Presidencia de Brasil al abrirse el plazo para que los partidos decidan en sus convenciones los candidatos para las elecciones de octubre.

Los partidos empezaron a tejer complejas alianzas políticas, los laboristas abrieron las convenciones y proclamaron ya al centroizquierdista Ciro Gomes como su candidato que prometió combatir los privilegios y limpiar a Brasil de la corrupción, tras ser proclamado candidato a las elecciones de octubre por el Partido Democrático Trabalhista (PDT).

Gomes, un abogado de 60 años que busca por tercera vez llegar al palacio de Planalto, fue designado a mano alzada por unos 500 delegados del PDT y de representantes de movimientos sociales reunidos en Brasilia.

Conocido por sus derrapes verbales y su capacidad de transitar por partidos de cuño ideológico opuesto, este caudillo del estado de Ceará hizo hincapié en la necesidad de "volver a crecer, de reindustrializarse, de reducir las desigualdades para acabar con la vergüenza de la pobreza extrema".

Pero también recalcó que Brasil "está en una situación fiscal absolutamente deplorable", en un gesto hacia los mercados temerosos de sus propuestas "populistas".

Gomes no olvidó fustigar el flagelo de la corrupción, en un país que desde el inicio de la investigación Lava Jato, en 2014, vio a los dirigentes de prácticamente todos los partidos ser investigados, denunciados -como el presidente saliente Michel Temer- o encarcelados, como el ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

"La corrupción desvía desvergonzadamente el dinero del pueblo, es un cáncer que despoja la confianza del pueblo en la política y en la democracia", subrayó Gomes, que fue ministro de Hacienda de un gobierno de centroderecha en 1994 y ministro de Integración Nacional bajo la presidencia de Lula.

Llamó además a "combatir la cultura del odio", en vísperas de unas elecciones rodeadas por la incertidumbre y con un fuerte empuje del candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar, partidario de la flexibilización del control de armas para combatir la inseguridad.

Esas tentativas de presentarse en la confluencia de varias corrientes sufrió un golpe, cuando una alianza de partidos de derecha y centroderecha (el centrao) a los que trataba de atraer anunció que apoyaría al ex gobernador liberal de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, del PSDB.

Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), lidera las encuestas electorales, pese a purgar desde abril una pena de más de doce años de cárcel por corrupción y a la probable impugnación de su candidatura por la justicia electoral.

En ausencia de Lula, Bolsonaro encabeza la intención de voto con 17%, seguido de la ecologista Marina Silva (13%) y de Gomes (8%).

Negociaciones frenéticas

Las convenciones partidarias, que se desarrollarán hasta el próximo 5 de agosto, son una etapa clave en estos masivos comicios que elegirán también a los 27 gobernadores, a los 513 diputados y a un tercio de los 81 senadores, con una primera vuelta el 7 de octubre y el eventual balotaje el 28.

Hasta el 15 de agosto, los 35 partidos representados en el Congreso deberán escoger a sus candidatos o pactar alianzas para formar una lista con el mayor número de apoyos posibles.

Eso es fundamental para conseguir más fondos electorales y más minutos de propaganda gratuita en radio y televisión, un arma que en Brasil sigue siendo poderosa y que se distribuye en función del tamaño y el número de diputados de cada bancada.

De ahí surgen pactos que parecen inverosímiles. Y el hecho de que en estos comicios esté prohibido el financiamiento empresarial agrega frenesí a las negociaciones.

"Todos van a tener que hacer concesiones. Algunos esperarán hasta el final para ver quién ofrece más", explica el politólogo Sennes.

Tras la convención del PDT, el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) lanzará mañana la candidatura de Guilherme Boulos (izquierda) y el domingo el Partido Social Liberal (PSL) proclamará la de Bolsonaro.

El Movimiento Democrático Brasileño (MDB), el poderoso partido del presidente Temer, quien desistió de postularse ante su impopularidad récord, proclamará el próximo 2 de agosto al exministro de Hacienda Henrique Meirelles.

Tres partidos celebrarán sus convenciones el 4 de agosto: el PT, que espera proclamar la candidatura de Lula; el pequeño Rede, plataforma de Marina Silva en su tercera tentativa de llegar al palacio de Planalto; y el PSDB, que proclamará a Geraldo Alckmin, que intentará la aventura por segunda vez.

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