Mundo Viernes, 15 de junio de 2018

Saqueos y el paso del tiempo afectan las torres preincaicas

Las "chullpas" son torres de piedra y barro edificadas durante los señoríos aymaras, entre los años 1000 y 1400, tras el desplome de la cultura de Tiwanaku y en la antesala de la conquista por el imperio incaico.

En las faldas de cerros que bordean el Lago Titicaca, en los Andes bolivianos, hay unas 300 chullpas o torres funerarias preincaicas, derruidas por el paso del tiempo o por saqueos, que han comenzado a ser reedificadas por los lugareños.

Las "chullpas" son torres de piedra y barro edificadas durante los señoríos aymaras, entre los años 1000 y 1400, tras el desplome de la cultura de Tiwanaku y en la antesala de la conquista por el imperio incaico.

Cerca del poblado de Quehuaya, a más de 70 kilómetros al oeste de La Paz, está el sitio arqueológico de Qala Uta (Casa de Piedra en aymara), donde han sido encontrados rastros de estas construcciones usadas para enterrar en posición fetal y envueltos en canastas a nobles, sacerdotes o chamanes, militares y personas pudientes.

Sus cuerpos eran colocados junto a piezas de cerámica, como vasos y platos, y objetos de oro y plata.

Las torres funerarias tienen dimensiones similares: cuadrangulares, de 2 metros de ancho y hasta 3,5 metros de alto, con dos cámaras interiores, una suerte de dos pisos. En cada cámara se colocaban de dos a cuatro muertos y siempre eran construidas a poca distancia de la casa de la familia.

En el lugar existía una populosa ciudadela del señorío o reino aymara Pacaje, que se dedicaba a la siembra de habas, papas y quinua. Sus actuales habitantes, también aymaras, han perdido la costumbre ancestral de construir esas torres y llevan a sus muertos en ataúdes a cementerios públicos.

"Esta es una ciudadela con casi 300 estructuras, son chullpares, entre habitacionales y otros espacios de construcciones, construidos totalmente con piedra, desde los cimientos hasta el techo", detalla a la AFP Isaac Callizaya, responsable turístico del municipio local.

Lluvias y saqueos

En Quehuaya se han encontrado chullpas en una extensión de dos kilómetros cuadrados, lo que hace al lugar uno de los más grandes chullpares de Bolivia. Las tres centenas de torres funerarias están derruidas y sólo se ven pequeñas paredes cuadrangulares de piedra.

Oscar Limachi, uno de los involucrados en las tareas de restauración, explica a la AFP que "el tiempo y la lluvia" han provocado su destrucción. A pesar de que fue declarado sitio arqueológico en la década de 1930, no ha recibido el cuidado necesario.

El director de la Unidad Nacional de Arqueología, José Luis Paz, también indica que en el lugar ha habido un evidente saqueo de piezas valiosas que los deudos colocaban junto a sus muertos.

"El saqueo ha sido desde la colonia", explica el funcionario a la AFP.

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