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Quién es Charles Sobhraj, el asesino serial que masacraba turistas e inspiró La Serpiente

Macabro, frío y seductor. Así era Charles Sobhraj, el asesino serial "del bikini" que hace 18 años está en una celda de Nepal e inspiró la serie La Serpiente

Frío, calculador y seductor, así era Charles Sobhraj, un asesino serial que hace 18 años está encerrado en una celda de Katmandú, la capital de Nepal. Allí terminarán sus días, afectado por problemas coronarios y muy alejado de la adrenalina con la que supo vivir, fundamentalmente en la época de los 70.

Charles Sobhraj hoy tiene 77 años. Lo llamaban el "asesino del bikini". En sus "buenos tiempos" vivió siempre en el oscuro lado de la delincuencia, protagonizando robos, estafas y misteriosos crímenes. Es él quien inspiró La Serpiente, la miniserie que atrapó a los argentinos y que ocupa uno de los primeros puestos en el ránking de Netflix.

Y esto lo debe mantener aunque sea un poco contento. Es que siempre buscó fama y notoriedad, lo que finalmente lo llevó a caer en prisión.

Desde niño causó problemas. Nació en 1944 en Saigón. Su padre lo abandonó de chico y su madre se casó rápidamente con otro hombre que lo adoptó. Con el tiempo, lo que parecían ser travesuras infantiles se transformaron en actos delictivos. Era un seductor como pocos y eso lo ayudaba a estafar fácilmente.

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Cayó preso antes de los 20, por robar una joyería. Estuvo poco tiempo adentro y una vez libre, se ganó la confianza de poderosos y millonarios que lo invitaban a fiestas lujosas. Era elegante, era atractivo y siempre se mantenía cerca del dinero.

En una de esas fiestas conoció a quien sería su primera esposa, Chantal Compagnon. En medio de la boda, la Policía llegó para detenerlo. Intentó escaparse pero no pudo. A los pocos meses salió de la cárcel. La bella Chantal lo esperaba para comenzar una nueva vida en el sudeste asiático. Ya corría el 1970.

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Quién es Charles Sobhraj, el asesino serial que masacraba turistas e inspiró La Serpiente

Quién es Charles Sobhraj, el asesino serial que masacraba turistas e inspiró La Serpiente

Nunca se alejó de la delincuencia. Traficó drogas, mercancía, estafó, robó. Su esposa pasó a ser su cómplice.

Descubrió que los turistas occidentales eran presa fácil. A ellos atacaba para hacerse de sus pertenencias pero fundamentalmente para quedarse con sus pasaportes y usarlos, con foto falsa, para pasar de un país a otro.

Lo atraparon en India cuando quiso robar un hotel. Pasó varios meses en prisión hasta que escapó sin mayores problemas simulando que tenía dolores abdominales.

Siguió delinquiendo en Grecia, en Turquía hasta que regresó a Asia. Entró y salió varias veces de la cárcel.

Ya alejado de su esposa y su hija, en 1975, usaba el alias Alain Gautier y empezó a involucrarse en el llamado "Sendero Hippie". Allí, las jóvenes caminaban sin miedo, andaban drogradas y de fiesta. Para Charlie, eran las víctimas ideales.

Seducía a los turistas y los invitaba a su casa. Se ganaba su confianza, los drogaba y se quedaba con sus pasaportes. Fue entonces cuando se cree que empezó a matar a mansalva. Si ya no le servían o se recuperaban y tenían intenciones de delatarlo, los asesinaba a sangre fía.

No se sabe a cuántas personas mató pero sí que los intoxicaba con cócteles químicos y los mataba en algún lugar lejano, donde dejaba el cadáver o los calcinaba. También hubo a quienes tiró al mar.

El estilo de vida que llevaban las víctimas hacía que ellas mismas fueran sospechosas y estuvieran mal vistas. Nadie reclamaba por ellas y, además, el turismo era una fuente inagotable de recursos por lo que a las autoridades no les convencía mucho dar a conocer estos casos e instalar el miedo.

Si algún familiar alguna vez se preguntaba por el paradero de los turistas, seguramente ya había pasado mucho tiempo del crimen. Charles Sobhraj tenía todo a su favor.

El asesino del bikini

Así fue llamado algún tiempo porque las primeras víctimas que se encontraron fueron mujeres y tenían bikini puesta.

También se lo llamó La Serpiente, como en la miniserie. Ese apodo se lo ganó por sus características. Peligroso y difícil de atrapar.

El holandés que dio con él

Herman Knippenberg, de la embajada de Holanda en Tailandia, recibió una carta en la que se pedía por el paradero de una pareja de jóvenes que estaban de viaje. Investigó hasta dar con el tal Alain Gautier (alias de Charles Sobhraj).

Logró que las autoridades le permitieran ver dos cuerpos calcinados que supuestamente eran de turistas australianos desaparecidos. Knippenberg consiguió una pericia odontológica y logró comprobar que en realidad se trataba de los cuerpos de los holandeses que él buscaba.

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Connie Bronzich y Laurent Carriere, dos de las víctimas del asesino serial (AP)

Connie Bronzich y Laurent Carriere, dos de las víctimas del asesino serial (AP)

Sobhraj empezó a sentirse cercado y se refugió en Nepal. Allí se cree que siguió matando turistas porque se encontraron casos con lo que parecía ser su firma.

Fue cuando se intentó "salvar" con un contingente de 30 franceses que finalmente cayó. Apeló a su "magia", la seducción, el cóctel de drogas y robar los pasaportes pero las píldoras esta vez dejaron de hacer efecto antes de lo previsto y varias de las víctimas sospecharon de él y llamaron a la policía.

Cayó preso. No la pasó mal. Tenía dinero, piedras preciosas y sobornó a los guardias para llevar una buena vida dentro de la prisión.

Se escapó a los 12 años pero fue rápidamente recapturado. No caía por los crímenes sino por los robos por lo que las penas eran menores.

Cuando cumplió los siguientes 10 años salió de prisión. En Tailandia los asesinatos habían prescripto.

Era toda una celebridad para ese entonces. En Francia aparecía en tapas de revista, firmaba autógrafos y se hacían películas de su vida. Había ganado.

Fue en 2003 que regresó a Nepal, donde estaba acusado de dos asesinatos. En un casino de Katmandú (era jugador), alguien lo reconoció. Un periodista lo siguió varios días hasta que se animó a poner el caso en la tapa del diario. La policía lo detuvo.

Nadie sabe por qué volvió a Nepal. Allí fue juzgado finalmente, aunque después de varias idas y vueltas en la justicia, y condenado por los dos crímenes.

Así, ahora ya lejos de los flashes, Charles Sobhraj en prisión espera su muerte.

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