"Hay amigos uruguayos que están reclamando en las redes que el Fusca no se vaya, yo no sé si algún día se va o no, lo que yo sé es que mientras yo viva, dormirá en el galpón", expresó el presidente José Pepe Mujica.
Un jeque árabe llegó a ofrecer hasta un millón de dólares por el escarabajo. El embajador de México, Felipe Enríquez, quiso cambiarle el Fusca por otros diez camiones doble tracción. Mujica resistió la tentación y rechazó todas las ofertas.
El viejo Volkswagen fue un regalo de un "puñado de amigos". Hicieron una colecta para comprar el vehículo. "Ofenderíamos a esos amigos que se juntaron para hacernos ese obsequio. Naturalmente esos dos Fuscas van a vegetar en los viejos galpones, mientras estemos vivos y el porvenir dirá",




