Mohamed VI, rey de Marruecos
El papa, jefe espiritual de 1.300 millones de católicos fue invitado por el "Comandante de los Creyentes" marroquíes, Mohamed VI, para impulsar el "diálogo interreligioso", según el gobierno. Un tema favorito de Francisco, cuyo papado se ve afectado continuamente por el goteo de escándalos sexuales.
El tema Jerusalén
Tanto Francisco, como Mohamed VI recordaron que Jerusalén es "patrimonio común de las tres religiones monoteístas".
"Pensamos que es importante preservar la Ciudad Santa de Jerusalén/Al Qods Asharif como patrimonio común de la humanidad y, por encima de todo, para los fieles de las tres religiones monoteístas", afirmaron en su declaración conjunta.
Mohamed VI preside el "Comité Al Qods", creado por la Organización de cooperación islámica para impulsar la preservación del patrimonio religioso, cultural y urbanístico de la Ciudad Santa.
Recibido con dátiles y leche de almendras
La ciudad de Rabat, capital de Marruecos, que tiene un 99% de habitantes musulmán, acogió al papa con mucho cariño. Se pintaron edificios, se pavimentaron calles, se arreglaron jardines y se reforzó el dispositivo de seguridad.
El papa fue recibido al pie de su avión por Mohamed VI, con dátiles y leche de almendra, como manda la tradición.
Poco después, Francisco y Mohamed VI llegaron bajo una gran salva de aplausos a una gran explanada de Rabat, en dos cortejos separados y perfectamente paralelos a través de calles engalanadas.
Llovió a lo largo del trayecto, y el papa llegó protegido a bordo de su papamóvil, mientras que Mohamed VI viajó en una limusina descapotable, ataviado con la tradicional jellaba marroquí.
Unas 12.000 personas los recibieron con entusiasmo a pesar de la lluvia. "Es una bendición estar aquí" declaró a la AFP Monique, una estudiante guineana de 22 años que había llegado desde Fes en autobús.
"La visita del papa demuestra que vivimos todos juntos, que la mezcla de culturas y religiones es posible" añadió Lawson Pascal, de 23 años, oriundo de Costa de Marfil.