La colonización de Marte para 2050 es un viejo anhelo del multimillonario Elon Musk pero los expertos alertan sobre un costo biológico enorme. En ese sentido, el biólogo Scott Solomon, de Rice University, resume en su libro "Becoming Martian" las incógnitas más graves de la propuesta, que van desde la capacidad reproductiva hasta la fragilidad ósea, pasando por la inmunidad.
Nuevo plan para Marte: revelaron el "terrible costo para el cuerpo humano"
El viejo anhelo del magnate Elon Musk de colonizar Marte para 2050 podría tener un costo biológico enorme según alertan los expertos, que afectaría la capacidad reproductiva y el sistema inmune
En el libro "Becoming Martian", Solomon destaca que no se sabe si un niño podría nacer en gravedad reducida o en ausencia total de gravedad, ni cómo afectaría la radiación en su sistema de salud. “Estamos en un momento en el que la historia se está haciendo: la gente está empujando los límites para ir más lejos en el espacio", dijo el autor en diversas entrevistas.
La gravedad que existe en Marte es aproximadamente un tercio de la Tierra, y de acuerdo a los estudios realizados con astronautas, muestran pérdida de densidad ósea en entornos de baja gravedad. Al respecto, el biólogo advierte: “¿Podríamos tener hijos en Marte? Creo que esa sigue siendo una pregunta abierta". Al analizar ese aspecto, se estima que menos masa ósea complicaría el parto y elevaría la probabilidad de complicaciones obstétricas.
Al analizar esa situación, Solomon aplica la “regla de la isla” para explicar cambios de tamaño, teniendo en cuenta que en ambientes aislados las especies suelen reducirse o agrandarse. En Marte habría presión selectiva por individuos más pequeños y con huesos más densos, que consuman menos recursos. En las primeras colonias, la escasez podría favorecer a personas de menor talla.
Otro problema crítico es la inmunidad. “Si vamos a Marte, llevaremos sólo una fracción ínfima de esos microbios”, explica Solomon: un niño criado allí tendría exposición limitada y su sistema inmunológico sería vulnerable ante la diversidad microbiana terrestre. El autor compara el riesgo con la llegada de europeos a América, que ligeramente causó epidemias entre poblaciones sin defensas.
Solomon analiza, más allá de la biología, la posible separación cultural entre Tierra y Marte. “Las primeras personas que vayan a Marte casi seguro se sentirán muy conectadas con la Tierra“, sostuvo el investigador, aunque con generaciones nacidas en el planeta rojo la identificación cambiaría. El intercambio de genes dependerá de la facilidad de viajes y del riesgo sanitario que podría provocar.
Más allá de sus expresiones y análisis sobre el tema, Solomon reconoce su curiosidad científica y confiesa que le encantaría visitar Marte, aunque querría volver. El libro "Becoming Martian" tiene el prólogo del astronauta Scott Kelly y saldrá para los lectores el 17 de febrero por MIT Press. El mensaje central es prudencia, ya que propone avanzar en la exploración espacial sin perder de vista la urgencia de resolver problemas aquí en la Tierra.






