Uno de los principales recaudadores de la campaña electoral de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, declaraba ayer ante la Justicia y se abría un nuevo flanco de críticas hacia la mandataria por eventuales ilícitos en la recaudación de fondos electorales.El geógrafo Giorgio Martelli concurrió a declarar como imputado en el marco de la investigación por financiamiento político ilícito por parte de la minera Soquimich (SQM), controlada hasta hace poco por el ex yerno del ex dictador Augusto Pinochet.
Martelli es investigado por eventuales delitos tributarios asociados a su empresa Asesorías y Negocios (AyN), que la Justicia cree que fue usada como pantalla para la recolección y distribución de fondos a una veintena de asesores cercanos a Bachelet, entre ellos su ex ministro del Interior y hombre de confianza Rodrigo Peñailillo.Los pagos, de unos 220 millones de pesos (U$S360.000), se habrían realizado antes de que Bachelet oficializara su intención de competir nuevamente por la presidencia de Chile, en marzo de 2013.
Las fechas son relevantes porque la legislación chilena permite el aporte de empresas a las campañas políticas sólo 90 días antes de las elecciones. En este caso, a partir de agosto de 2013.“La presidenta Bachelet no hizo ningún tipo de precampaña electoral”, afirmó ayer el portavoz oficial del gobierno, Marcelo Díaz, quien reconoció, no obstante, que muchos actores políticos y sociales jugaron roles de articulación de su posterior campaña electoral.Aunque los eventuales ilícitos no alcanzarían directamente a Bachelet, el caso ahonda la crisis de desconfianza que azota a la mandataria, cuya popularidad se ubica en un mínimo histórico de 29%, tras el escándalo que involucra a su hijo mayor, investigado por la Justicia luego de concretar junto con su esposa un millonario negocio de especulación inmobiliaria.El hecho, además, de que gran parte del dinero provenga de una filial de SQM controlada hasta ese entonces por un ex yerno del dictador Pinochet, a quien la actual coalición oficialista combatió, le agrega un cuestionamiento ético.“Pareciera confirmarse que la política y el poder no tienen moral”, afirmó el politólogo de la Universidad de Valparaíso Guillermo Holzmann. “El escenario es complejo para ella, porque el cuestionamiento está en el plano ético”, agregó.El caso de eventual financiamiento irregular de la precampaña electoral de Bachelet se enmarca dentro del destape en los últimos meses de un extendido mecanismo de recaudación de fondos para políticos por parte de empresas privadas, a través de la entrega de boletas de honorarios por servicios no prestados.



