Cuando faltan poco menos de tres meses para las elecciones federales, el matrimonio homosexual —que no se ha legalizado— se ha convertido en una poderosa arma electoral que ha obrado el milagro de hacer recapitular a la canciller Angela Merkel, que se ha negado durante los 12 últimos años a legislar en ese tema.
La democristiana abrió la puerta a una legalización del matrimonio entre hombres o mujeres el lunes por la noche cuando declaró, durante un coloquio organizado por la revista Brigitte en un teatro de Berlín, que según su punto de vista las parejas homosexuales y las heterosexuales eran igual de valiosas y admitió que se había visto obligada a reflexionar sobre su rechazo a la adopción por parte de parejas del mismo sexo. El matrimonio igualitario no es legal, además de en Alemania, en Austria, Italia, Grecia y Malta así como en los países de Europa del Este, según ILGA, la Asociación internacional que agrupa a los LGTB.
Mapa de países en los que existe el matrimonio gay
La sorpresa del coloquio llegó cuando Merkel se mostró a favor de un voto de conciencia de los diputados de la fracción parlamentaria democratacristiana en el Bundestag, una medida que deja en libertad a los diputados de votar sin una consigna partidista. "Yo deseo orientar la discusión hacia una situación en la que sea una cuestión de conciencia, en vez de una imposición", dijo Merkel.
La decisión de Merkel también obedece a una delicada maniobra táctica que tuvo que adoptar después de que tres partidos, y potenciales socios para formar un futuro Gobierno, advirtieran que solo negociarían una posible alianza, si la legalización del matrimonio igualitario era incluida en el futuro programa de gobierno.
El sorpresivo cambio de actitud de Merkel se convirtió en una realidad este martes cuando la canciller abogó por dar libertad a los diputados del grupo parlamentario democratacristiano para que voten en conciencia, una medida que puede posibilitar que el Parlamento federal se reúna esta misma semana para votar a favor del matrimonio homosexual.
La iniciativa del Bundesrat llegó al Parlamento Federal en noviembre de ese año y, desde entonces, ha sido rechazada en más de 30 ocasiones por la comisión de derecho del Parlamento, a causa de la oposición del grupo parlamentario democratacristiano y también en parte a causa de la voluntad del SPD de no querer provocar una crisis de Gobierno.
La importancia del voto gay fue reconocida ya en la campaña electoral de 1998 por los estrategas de la candidatura de Gerhard Schröder. El SPD prometió entonces, en caso de ganar las elecciones, legislar para que las parejas homosexuales fueran reconocidas por la ley. Schröder ganó a Helmut Kohl y, el 1 de agosto de 2001, Angelina Baldow y Gudrun Pannier escribieron un nuevo capítulo en la historia del movimiento gay, al contraer la llamada "unión civil", ahora con los mismos derechos que el matrimonio salvo la adopción.
