El caso que conmocionó al mundo

La macabra historia de Linda Loaiza, la joven torturada por El Monstruo de Los Palos Grandes

Por UNO

Linda Loaiza es la protagonista de una estremecedora historia. En 2001 fue secuestrada y torturada por un hombre al que la prensa denominó "El Monstruo de Los Palos Grandes". En ese entonces ella tenía 18 años. El agresor la mantuvo cautiva casi cuatro meses, la golpeó hasta hacerla sangrar por las orejas, la quemó con colillas de cigarrillos y la desfiguró.

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Fue rescatada el 19 de julio de 2001. Estaba en un departamento de una zona acomodada de Caracas, Venezuela, llamada Los Palos Grandes.

Tenía la cara hinchada, los párpados cerrados, la nariz quemada y la boca rota. Pasó más de medio año en el hospital y tuvo que ser operada 15 veces.

Entre las intervenciones, debió realizarse una reconstrucción vaginal.

Hace un año, el caso de Linda Loaiza llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH). Ante la jueza declaró que el agresor le tomaba "fotos desnuda arrodillada sobre chapas de refresco", mientras la golpeaba.

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La joven argumentaba que las seis denuncias que su hermana Ana Secilia realizó cuando ella desapareció, fueron desatendidas.

Dos juicios se llevaron a cabo sobre su caso ante la Justicia venezolana y durante los mismos hubo retraso procesal y constantes cambios de jueces y fiscales. Por todo ello fue que decidió denunciar al Estado venezolano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. "Hubo violación de mi integridad personal y de mi familia", decía.

Su secuestrador, Luis Carrera Almoina, estuvo seis años presos. Fue condenado por "lesiones gravísimas y privación ilegítima de libertad", y no por violación ni por homicidio frustrado calificado.

Hoy, su paradero se desconoce.

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Qué fue lo que sucedió

Luis Carrera Almoina, el secuestrador, venía de una familia de intelectuales. Linda Loaiza, de orígenes humildes, llegó en 2001 a Caracas para estudiar veterinaria.

Carrera Almoina declaró en el primer juicio - que se anuló- que Linda llegó a su departamento "agredida", y que fueron otras personas las que la llevaron.

"Ella no quería que yo hiciera la denuncia e implicara a allegados de ella", había dicho.

Aseguró entonces, que estaba "enamorado" de Linda y que colaboraba con su familia porque estaban en una situación económica difícil.

Linda Loaiza negó rotundamente haber conocido o mantenido una relación amorosa con su agresor.

En el segundo juicio, la defensa de Carrera argumentó que Linda era prostituta y que se habían conocido por un aviso clasificado que ella publicó en un diario local.

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Así, los abogados del acusado afirmaban que Linda había consentido las relaciones sexuales.

"No hay nada que pruebe que ese aviso existe. Con eso crearon un clima de impunidad, alimentando lo dicho por él", le dijo Linda Loaiza a BBC Mundo.

La jueza absolvió a Carrera por el delito de violación y solo fue condenado por los delitos de privación de la libertad y lesiones gravísimas. 

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El TSJ reabrió el caso en diciembre de 2016 pero Linda decidió acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde declaró que su experiencia había sido como "vivir la propia muerte".

La Comisión admitió su demanda y de ahí pasó a la CorteIDH, que finalmente condenó al Estado de Venezuela.

La sentencia especifica que Venezuela violó los derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, integridad personal, prohibición de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibición de la esclavitud, libertad personal, garantías judiciales, dignidad, autonomía y vida privada, circulación y residencia, igualdad ante la ley y protección judicial. También determina que incumplió con las obligaciones derivadas de artículos de varias convenciones internacionales, y además declara la responsabilidad del Estado por la vulneración del derecho a la integridad personal de la familia de López Soto.

La reconstrucción de los hechos

"Linda Loaiza López Soto fue sometida de manera continua a diversos actos de violencia física, verbal, psicológica y sexual, incluyendo ingesta forzada de alcohol, drogas y medicamentos, golpes que le provocaron traumatismos contusos y hematomas en el rostro, los pabellones auriculares, el tórax y el abdomen, fractura de la nariz y la mandíbula, mordeduras en los labios, mamas y pezones, quemaduras con cigarrillos en la cara y el cuerpo, desnudez forzada, violaciones reiteradas vaginales, anales y con objetos, amenazas y humillaciones, privación de alimentos, entre otras". Con esas crudas palabras, la Corte describió el horror que debió atravesar la joven venezolana durante su secuestro.

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"Su rescate tuvo lugar en virtud de que ella logró gritar por auxilio, lo que llevó a que personal policial y del cuerpo de bomberos se apersonaran en el lugar y lograran ingresar escalando al apartamento en el que se encontraba privada de libertad". Ese rescate sucedió el 19 de julio de 2001. En el departamento había estado cautiva desde el 27 de marzo.

El reencuentro de Linda con su hermana Ana

En su declaración ante la Corte, Ana Secilia, hermana de Linda, describió cómo fue el reencuentro en el hospital, luego de que fuera rescatada.

"Los dientes de su boca iban y venían, era un monstruo total. Tenía sus ojos extraviados, le habían cortado su cabello, tenía una herida en la cabeza, su cuerpo estaba golpeado, morados, quemaduras de cigarros, los labios rasgados, la boca desfigurada…", dijo con dolor.

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