Mundo Sábado, 21 de julio de 2018

Los jóvenes con "smartphone", una pesadilla para los políticos paquistaníes

Unos 46 millones de personas de menos de 35 años están registrados para votar en las elecciones nacionales de 25 de julio.

Una multitud de jóvenes paquistaníes, armados con sus teléfonos inteligentes, rodean el vehículo de un político y empiezan a retransmitir en vivo algo extraordinario: votantes enojados que le preguntan a sus representantes electos qué hicieron por ellos en los últimos años.

Unos 46 millones de personas de menos de 35 años están registrados para votar en las elecciones nacionales de 25 de julio, muchos de ellos duchos usuarios de redes sociales que desafían a los más poderosos.

En uno de esos videos se ve al influyente político, terrateniente y jefe tribal Sikandar Hayat Khan Bosan en su automóvil en la ciudad de Multan (centro) rodeado de jóvenes que corean "ladrón".

"¿Dónde estaba usted los últimos cinco años?", preguntan a Bosan mientras se quejan del mal estado de las carreteras en la zona.

Responsabilizar de esta forma, en público, a los políticos paquistaníes es algo prácticamente inédito, especialmente en las zonas rurales en las que se filmaron muchos de esos videos.

Allí se ha elegido durante décadas a hacendados feudales, ancianos locales y líderes religiosos sin oposición alguna.

Apodados los "elegibles", estos políticos controlan grandes grupos de electores y muchos son cortejados por los partidos políticos, para los que ganarse su lealtad es obtener un pasaporte hacia el poder.

Vídeos como el de Bosan se volvieron virales en las semanas previas a los comicios en este país de 207 millones de habitantes, de los que una cuarta parte cuentan con red 3G o 4G, según la Autoridad Paquistaní de Telecomunicaciones.

También se han hecho un hueco en televisión, para llegar a las audiencias sin acceso a las redes sociales.

Los analistas observan de cerca si este infrecuente fenómeno influye en la forma en la que los grandes partidos políticos se han apoyado tradicionalmente en los políticos rurales y en sus grandes grupos de electores.

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