Negociación en marcha. La Eurozona recibió la petición de Atenas para  un tercer rescate a tres años y así poder pagar vencimientos. A cambio, Alexis Tsipras propone implementar “ya” una serie

Los griegos, acostumbrados a dar pelea, libran la madre de las batallas

Por UNO

Por Natalia Sosa Abagianos

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@natiabagianos

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, anunció que su país pidió un tercer rescate a tres años para poder afrontar los graves desequilibrios financieros. En medio de una ola de especulaciones, se dice que ahora sí estará dispuesto a recortar pensiones y aumentar impuestos, algo que negó de manera rotunda en su campaña electoral y que lo llevó al triunfo en las urnas. Y lo más importante, el domingo consiguió el 61% de los votos negativos en contra de las medidas de ajuste propuestas por la Unión Europea.

Más de un griego se estará preguntando por estas horas si Tsipras será capaz de tirar todas sus promesas por la borda y ceder a las apetencias de los acreedores. Entre ellos, Alemania aparece en el primer lugar de la lista, un país que estuvo parado en la vereda de enfrente hace más de 60 años, cuando le tocó atravesar una crisis económica tan grande como la que vive actualmente el pueblo heleno. Y fue precisamente Grecia uno de los países que le dieron el apoyo para salir adelante.

Quien se encargó de reflotar el dato histórico fue el periodista de La Nación, Juan Pablo De Santis. En su nota, cuenta que en 1953, el gobierno del canciller alemán Konrad Adenauer renegoció con los acreedores externos y logró una quita del 50% en la deuda, que pasó de 30 a 15 millones de marcos de ese momento. Entre las condiciones de pago estaba que el país  tuviera superávit comercial para incentivar la exportación de bienes y estimular el crecimiento, lo que se consiguió sin problemas.

Entre los acreedores estaba un grupo de países liderado por la dupla Estados Unidos-Inglaterra. Y, justamente, Grecia fue uno de los que firmaron en favor de la quita.

Aunque la historia es distinta y las relaciones de dependencia también, ambos países están obligados nuevamente a negociar teniendo en cuenta las condiciones desfavorables para los griegos, ya que deben 68 mil millones de euros. 

La canciller alemana, Angela Merkel, una dirigente de centroderecha, es quien concentra todas las miradas de los helenos ya que en sus manos está prácticamente el futuro del país sumergido en una enorme incertidumbre.

Aun los que apoyaron a Tsipras dicen no estar tan seguros del “no” que votaron el domingo y que sólo lo hicieron porque sintieron la necesidad de expresarse en contra de las constantes presiones de la troika y de su fulminante plan de pago de deuda que hubiese dejado a Grecia totalmente en llamas.

Las noticias de los canales porteños siguen informando los días que lleva Grecia con el “corralito” financiero y hacen hincapié en los 60 euros por día que se pueden retirar de los cajeros, ya que los bancos permanecen cerrados hace 10 días. 

Las imágenes muestran a los ciudadanos griegos en las ferias de frutas y verduras llevándose lo mínimo porque no tienen efectivo para comprar comida. También aparecen comerciantes de Placa, el microcentro de Atenas, con sus negocios prácticamente parados porque no entran clientes más allá de unos pocos turistas. En la misma recopilación, un periodista de la televisión española entrevista a la dueña de una tintorería que debió suspender a sus empleadas por falta de trabajo. Y para colmo, sus clientes no pasan a retirar las prendas porque en estos momentos no son una prioridad.

Así y todo, los griegos no pierden las esperanzas y siguen apostando a Tsipras. Ninguno quiere llevarse una gran decepción.