Larga lista de escándalos

Los disgustos que le causó Carlos a la reina Isabel II, quien cumplió siete décadas como monarca

Carlos III, el nuevo monarca británico, está lejos de ser el rey que su madre Isabel II hubiese preferido. Desde muy joven armó lío en el seno de una de las instituciones más tradicionalistas del mundo. Siete décadas de peleas, diálogos y distancias

Por UNO

De hecho, Carlos (73) es desde 2011 el heredero que más esperó para ponerse la corona: más de 59 años. En ese interín, salió con mujeres casadas, contrajo matrimonio con la "incómoda" Diana Frances Spencer -Lady Di- y se corrió del discurso lavado y "neutral" que los británicos consideran acorde al papel casi decorativo de un soberano.

Para sus detractores -incluida, quizá, su propia madre-, Carlos ha sido hasta ahora un sujeto distraído y volátil, lejos del carácter de acero que debería tener un rey.

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Opaco y por momentos difícil de comprender, Carlos III se convirtió en el heredero que más ha esperado para acceder a la corona británica. Aquí, ponderando lo que parece ser un chicle de menta.

Opaco y por momentos difícil de comprender, Carlos III se convirtió en el heredero que más ha esperado para acceder a la corona británica. Aquí, ponderando lo que parece ser un chicle de menta.

Voces más piadosas lo ven como un hombre atrapado en una estructura familiar y social que nunca le permitió ser completamente libre. Más o menos lo que le pasa a todo el mundo, pero con mucha más plata.

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Los escándalos de Carlos III

Lo que nadie niega es que el nuevo rey tiene una dimensión inescrutable. Detrás de la sonrisa y los hombros caídos del personaje público, vibra algo que casi nadie conoce. Como intentó mostrar la serie The Crown, Charles ni siquiera logró que lo entendieran del todo sus propios padres.

Ni Isabel ni Philip conectaron del todo con su hijo mayor. La prensa británica recuerda que cuando Carlos fue nombrado Príncipe de Gales, escribió: "En la medida en que no me tome demasiado en serio, no estaré tan mal".

Así lo hizo. A los 14 años lo agarraron bebiendo sin haber cumplido la mayoría de edad. Entró en un pub de Escocia con amigos y un reportero de tabloide lo registró tomando brandy. Escándalo nacional.

La movida más notable fue su ostentoso casamiento sin amor con Lady Di, que se produjo al mismo tiempo en que el hombre mantenía su affaire secreto con Camilla Parker Bowles, una mujer casada a la que conocía desde mucho antes y con quien continuó viéndose.

Por entonces, Carlos ya tenía 32 años; doce más que su joven esposa.

Isabel seguramente no esperaba el comportamiento que tuvo su hijo durante aquel matrimonio con Lady Di, por no mencionar la rebeldía que mostró su joven nuera, completamente fuera de registro respecto a la supuesta mesura que ostenta la monarquía.

Por lo demás, las escenas incómodas que involucraban a Carlos se multiplicaban. Quedó en la historia la respuesta que la pareja le dio a un entrevistador cuando este les preguntó si estaban enamorados.

"Por supuesto", respondió Lady Di. Por su parte, Carlos lanzó un críptico "lo que sea que signifique estar enamorado".

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Carlos y Diana en un retrato oficial.

Carlos y Diana en un retrato oficial.

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En 1992, Carlos y Lady Di acordaron separarse, después de incontables infidelidades por parte del príncipe. Hacia 1996 ya estaban divorciados.

En 1997, Lady Di murió cuando su auto se estrelló contra un túnel. Eso le permitió a Carlos seguir con Camilla -la amante- afrontando menos presiones. Se casó con ella en 2005, ante la sorda reticencia de buena parte de la nobleza. Isabel, de hecho, optó por participar de las ceremonias desde cierta distancia.

En el medio aparecieron cartas de amor a otras personas -como las dirigidas a la canadiense Janet Jenkins- y hasta presuntos hijos no reconocidos. Asuntos que no habrían ganado mayor trascendencia si no fuera porque la personalidad de Carlos invitaba a imaginarlo siempre jugando a varias puntas.

El flamante rey -que se autopercibe como un "filántropo"- asume mientras los ingleses de a pie se las ven en figuritas para pagar las cuentas de la luz, en el contexto de la guerra en Ucrania. Frente a eso, él goza de un ejército de asistentes, ingresos millonarios y un estilo de vida que para muchos resulta anacrónico.

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