Un par de cervezas harán que digamos pavadas, pero también pueden inspirarnos a tomar decisiones brillantes.

¿Llegar borracho al trabajo podría valerte un ascenso?

Por UNO

Hace algunas décadas, tomar un vaso de whisky en la oficina era casi tan normal como prepararse un café. Pero esa costumbre dejó de existir por diferentes razones, empezando por la más obvia: después de un par de tragos, hay que trabajar borracho.

Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Illinois, en Chicago, descubrió que uno o dos tragos despiertan la creatividad (aunque nos hagan perder fácilmente la concentración). La cuestión es encontrar el balance perfecto.

El estudio también demostró un claro beneficio de no estar 100% alerta: no podemos ignorar algunas ideas que, sobrios, resultarían difíciles de llevar a cabo. La próxima vez que tengas que resolver un problema laboral, quizás una lata de cerveza sea tu mejor aliada.

Fuente: Planeta Joy.