Ni el frío ni el empeoramiento de las condiciones meteorológicas han frenado la llegada diaria de embarcaciones a la isla griega de Lesbos, donde organizaciones y voluntarios siguen auxiliando a los refugiados para los que reclaman una mayor atención de los gobiernos europeos.Si bien a principios de esta semana hubo una significativa reducción del número de llegadas con respecto a octubre debido a un temporal, en los últimos días los botes han vuelto al mar.
Así lo explica un asesor del ayuntamiento de Lesbos, que precisa que los dos campos de recepción acogen a diario a entre 1.000 y 2.000 refugiados y migrantes.




