Mundo Lunes, 12 de marzo de 2018

La sorprendieron con el cuerpo del niño en el baúl

Ana Julia Quezada reconoció el asesinato cuando la policía la descubrió llevando el cuerpo en el auto. Fue a las marchas e incluso llevaba una remera con la foto del niño.

La madrastra de Gabriel Cruz había levantado las sospechas de la Policía durante la búsqueda del nene de ocho años que había desaparecido hace doce días en la localidad de Las Hortichuelas. Y por eso desde el fin de semana pasado, las autoridades le tendieron una trampa que terminó con su detención.

Ana Julia Quezada, nacida en República Dominicana, acompañó al padre durante toda la búsqueda de Gabriel. Fue a las marchas y hablaba con la prensa sobre lo sucedido. Incluso llevaba una remera con la foto del niño. Sin embargo, se trataba de la asesina.

Según publicó el diario 20 Minutos en su página web, Quezada había ido a un pozo a recuperar el cuerpo de Gabriel y, al dirigirse de regreso a su casa, fue detenida por la Guardia Civil cuando pretendía entrar en el estacionamiento del edificio donde vivía con el padre de la criatura.

Los vecinos aseguran que, cuando los funcionarios detuvieron el vehículo, ella se mostraba inocente y gritaba que no era asesina, por lo que los agentes procedieron a requisar el auto. Cuando abrieron el baúl, vieron el cadáver de Gabriel Cruz tapado con mantas, por lo que la detuvieron de inmediato."Lo siento, te quiero, he sido yo", le habría dicho a su pareja, según contaron testigos durante la detención.El caso conmocionó a todo España

El menor había desaparecido el 27 de febrero tras salir de la casa de su abuela para dirigirse a la de unos familiares, ubicada a pocos metros, en Níjar, Almería, sur de España.

Desde entonces, los familiares de Gabriel, incluida Quezada, encabezaron una fuerte campaña para dar con su paradero, que llegó a las redes sociales, diarios y televisión. Cantantes como David Bisbal o Alejandro Sanz, deportistas como el futbolista Sergio Ramos, actores como Antonio Banderas y políticos como el liberal Albert Rivera, entre otros, se sumaron a la campaña. Incluso el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, siguió el caso de cerca y expresó su dolor tras confirmar la muerte del chico.El viernes pasado, unas 8.000 personas habían asistido a la convocatoria de los padres para concentrarse en Almería y pedir que su hijo regresara a casa con vida, a la que asistió también la ahora detenida.Quezada estaba en la mira de la Policía. A pesar de acompañar codo a codo a su pareja en la búsqueda, y hasta llorar ante las cámaras de televisión, la policía la tenía en la mira. Y la situación empeoró cuando le presentó a la policía una remera de la víctima. El hallazgo, que fue en una zona ya rastrillada en el operativo, generó más atención en la mujer, que seguía mostrándose angustiada por la situación.

La Guardia Civil empezó a tener dudas cuando obtuvieron las imágenes de unas cámaras de seguridad. Y le pusieron un "cebo" durante el interrogatorio del viernes pasado para ver cómo reaccionaba, según publicó el diario La Vanguardia.En el momento de su detención, la mujer gritó que era inocente y que no había hecho nada. Pero los vecinos que estaban cerca llegaron a escuchar como confesó el asesinato, acorralada por las evidencias en su contra. "Lo siento, te quiero, he sido yo", susurró.

Todavía el móvil del crimen es incierto. Y las autoridades están esperando su declaración formal ante la Guardia Civil y la Justicia. Una de las hipótesis sería un "motivo emocional": celos enfermizos de la buena relación que tenía Gabriel con su papá. Aunque también barajan que el causante haya sido el dinero, ante una posible estrategia para cobrar un rescate.