Mundo Viernes, 4 de mayo de 2018

La ETA dejó las armas después de cuarenta años

La certificación de la disolución de ETA dejó este viernes posicionamientos que marcarán el futuro del País Vasco.

La certificación de la disolución de ETA dejó este viernes posicionamientos que marcarán el futuro del País Vasco, como la reivindicación del "conflicto político" de la izquierda abertzale o la condena firme de la violencia del nacionalismo vasco y de representantes sindicales, que abogaron por no olvidar el pasado y a las víctimas.

"Sin ETA la sociedad vasca se sacude el plomo de las alas y podrá volar en libertad", dijo el presidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Andoni Ortuzar, tras participar de la conferencia internacional de Arnaga, en la localidad vasco francesa de Cambo les Bains, donde observadores internacionales verificaron el final definitivo del grupo separatista.

"La pesadilla que durante sesenta años ha vivido la sociedad vasca termina hoy. Damos credibilidad al anuncio que escuchamos ayer y que este viernes ha sido ratificado por representantes internacionales", explicó Ortuzar, cuyo primer recuerdo fue para las víctimas.

El líder del partido al que pertenece el lehendkari (jefe de gobierno vasco), Iñigo Urukullu, remarcó que el PNV "ha discrepado radicalmente de los fines y de los métodos de ETA desde el principio" y cree que "no tuvo sentido su origen y menos sus tristes e injustificables acciones".

"Auguramos un futuro positivo para Euskadi, para nuestro país, pero somos conscientes de nuestro oscuro pasado. Nos quedará las ganas de preguntar a ETA, '¿para qué ha servido?'", sentenció.

Sin mencionar a las víctimas, Arnaldo Otegi, histórico líder de la izquierda abertzale (patriótica) y actual dirigente de EH Bildu, puso el énfasis en otro aspecto destacando que el fin de ETA no supone la desaparición del "conflicto vasco".

Otegi sostuvo que la disolución de la organización separatista fue unilateral y consecuencia de los "compromisos asumidos" hace siete años en Ayete, en referencia a la conferencia previa al anuncio del cese definitivo de la violencia, que tuvo lugar el 20 de octubre de 2011.

"Todavía hay cosas pendientes que resolver, como los presos. Hay un conflicto político anterior a la creación de ETA y va a ser un conflicto que se mantendrá después", añadió el dirigente abertzale, quien estuvo en prisión por intentar reconstruir Batasuna, considerado el brazo político de ETA.

"Tenemos derecho a ser lo que queramos ser, y esa es la profunda reivindicación que hacemos también hoy, y lo queremos hacer desde la paz y de nuestras profundas convicciones democráticas", concluyó.

Con un tono más duro, Arkaitz Rodríguez, del partido Sortu, exigió al Estado español que "todos los presos vuelvan a casa", "que las fuerzas de seguridad abandonen el País Vasco", "el regreso de los exigidos y el reconocimiento de todas las víctimas".

"Una solución justa, estable y duradera exige dar solución a todas las consecuencias del conflicto, y exige que los estados español y francés respeten nuestros derechos nacionales", aseguró.

Con reclamos también a favor de los presos pero poniendo en primer lugar a las víctimas y condenando la violencia de ETA sin matices, Eukene Arana, de Podemos, sostuvo que "queda mucho por hacer".

"La sociedad vasca es plural y ninguna idea vale la vida de una persona", pero "en el futuro no podemos olvidar que el enfado no es política, y la venganza solución. Por eso, pedimos que se tomen medicas en lo que le compete al acercamiento de presos".

En tanto, Raúl Arza, el secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT) en el País Vasco (Eukadi), remarcó que su organización participó de la certificación del final de ETA, que "no puede ser la celebración de décadas de violencia sin sentido".

"ETA desaparece tras décadas de terror, acoso y asesinatos, en especial a nuestros militantes y organización, que sufrió su violencia de persecución y su negativa a reconocer la pluralidad de la sociedad vasca", subrayó.

"UGT Euskadi espera que se abra un nuevo escenario, incluido el laboral, que la sociedad vasca y española se merecen. Tenemos la obligación de mirar al futuro, sin olvidar el pasado y las víctimas", sentenció el dirigente sindical.

Los atentados de la ETA según los números oficiales dejaron 829 personas fallecidas durante cuarenta años

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