Cinco semanas después de su abrupto cierre, la Bolsa de Comercio de Atenas reabrió ayer sus puertas y el desplome fue inmediato, dominado por la cotización de los principales bancos del país, los mismos que representan el corazón de la crisis económica que aún asfixia a Grecia. A poco de reactivarse el funcionamiento de la bolsa, la cotización del Banco Nacional de Grecia se derrumbó y alcanzó el límite de volatilidad del 30% que actúa como fusible para evitar la caída libre, especialmente del sector bancario, clave para el mercado bursátil heleno.
Hasta el mes pasado, cuando el gobierno griego se vio forzado a cerrar la bolsa, los bancos locales representaban cerca de 50% de las transacciones bursátiles en Atenas, según la Federación Europea de Bolsas de Valores. El lunes, además del Banco Nacional de Grecia, el Banco Piraeus, el Attica y el Eurobank, tres de los más importantes de la banca privada, también cayeron hasta tocar el límite de volatilidad del 30% y suspender sus transacciones de esa jornada.
El presidente de la Comisión del Mercado de Valores local, Kostas Botopulos, ya había adelantado que la reapertura de la bolsa terminaría con un lunes negro y que lo importante era que se trataría de un paso hacia adelante, hacia una “normalización” de la economía griega.Finalmente, a nivel global, la Bolsa de Atenas cerró tras su primera jornada de actividad con una baja de 16 puntos porcentuales, en parte gracias a que los bancos llegaron al límite de volatilidad y suspendieron sus operaciones.



