Las extraordinarias y tardías lluvias estivales luego de varios meses de sequía provocaron el desagradable fenómeno en ciudades y campiñas de Nueva Gales del Sur.
Las ratas han invadido los campos y hasta se registraron ataques con mordiscos en pacientes de un hospital de la zona.
Las autoridades alertaron que esta situación podría agravarse si los cadáveres de las ratas fueran encontradas en tanques de agua potable.


