La familia Roberts sabía que tendría que poner a su querido perro, Duke, a dormir después de que el cáncer se exstendiera por todo su cuerpo. Por eso decidieron hacer su último día en la Tierra el más especial de su vida.
Duke es un perro labrador negro de Houston, Texas. Los veterinarios le diagnosticaron osteosarcoma (la forma de cáncer óseo más común de los perros) en su pata hace unos años.
Los tumores relacionados con esta enfermedad son agresivos y hacen metástasis fácilmente. Por eso le amputaron la pata delantera a Duke, pero el tumor siguió creciendo, y eventualmente empezó a separar sus costillas, haciéndolo que se sintiera cada vez más incómodo.
Su dueña, Jordan Roberts, programó una cita con un veterinario en Houston para sacrificar a su mascota el 7 de julio. Pero antes de despedirse de Duke, la familia decidió sacarlo para disfrutar de lo mejor de la vida. Una amiga de Roberts, la fotógrafa Robyn Arouty, captó los últimos momentos del perrito.
Duke comió hamburguesas; jugó en el agua; y se pasó el día rodeado por sus seres queridos.
Después de que la historia de Duke fuera publicada en Buzzfeed, se hizo viral e inspiró a otros a compartir sus propias historias sobre la pérdida de sus mascotas.
Fuente: Huffington Post



