Horror

Guerra entre Rusia y Ucrania: ¿Qué son las bombas de racimo y cómo funcionan?

Su uso no fue confirmado por ningún organismo europeo, pero Ucrania asegura que el ejército ruso utilizó este tipo de armamento, lo que se considera un crimen de guerra
Por UNO

La guerra entre Rusia y Ucrania tuvo este martes un horroroso capítulo: la denuncia de Amnistía Internacional y organizaciones de Derechos Humanos del uso de bombas de racimo por parte del ejército ruso en la población civil ucraniana durante el fin de semana.

Por la difusión de videos y la información brindada por las organizaciones mencionadas se cree que Rusia habría empleado bombas de racimo, lo que implicaría el uso de armamento prohibido y, por ende, un crimen de guerra.

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La principal característica de las bombas de racimo es que poseen un dispositivo que, al liberarse, esparce muchas bombas de menor dimensión. Estos explosivos, al no contar con un mecanismo de guía preciso, pueden impactar en una zona demasiado amplia.

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Cuando el artefacto original cae, las aletas de su parte inferior empiezan a girar y a abrirse a distintas alturas. La combinación entre la velocidad de giro (hay hasta 6 distintas) y las altitudes (entre 1.000 o 90 metros) establece el área que cubren las submuniciones.

De esta forma, las bombas de racimo tienen un margen de error extremadamente alto -5%-, por lo que muchas de las municiones pueden no detonarse y, como sucede con las minas, hacerlo mucho tiempo después. Asimismo, su poder explosivo es capaz de perforar vehículos blindados.

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Denunciaron que un hospital ucraniano fue atacado con bombas de racimo.

Denunciaron que un hospital ucraniano fue atacado con bombas de racimo.

“Suelen explotar en el aire y envían docenas, incluso cientos, de pequeñas bombas sobre un área del tamaño de un campo de fútbol. A menudo no explotan en el impacto inicial, dejando restos que actúan como minas terrestres”, detalló la ONG Human Rights Watch.

En tanto, una fuente militar explicó al sitio DailyMail que “el BM-21 Grad es un sistema de cohetes de lanzamiento múltiple que se utiliza para la ‘negación de área’, lanzando bombas de racimo en un área concentrada”. “Se emplea principalmente contra las tropas enemigas antes de una ofensiva. Usado contra civiles, no solo es un crimen de guerra, sino que tiene un único objetivo: sembrar el terror y la alarma entre la población”.

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Por lo explicado es que los daños pueden ser totalmente indiscriminados y, en consecuencia, su utilización fue prohibida a través de la Convención sobre Municiones en Racimo, que se firmó el 1 de agosto de 2010, con colaboración de la sociedad civil y las organizaciones internacionales. Hasta ahora, 110 países se comprometieron a cumplirla, no obstante, vale aclarar que en ese convenio internacional no figura la adhesión de Rusia ni Ucrania.

No sería la primera vez que Rusia habría usado bombas de racimo desde que desató la invasión a Ucrania, ya que según Amnistía Internacional, también las utilizó para destruir una escuela en Okhtyrka el viernes pasado, en un bombardeo en el que murieron tres personas, entre ellas un niño. El ataque “parece haber sido llevado a cabo por las fuerzas rusas, que operaban en las cercanías, y que tienen un historial de uso de municiones de racimo en zonas pobladas”, dijo la reconocida ONG.

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Human Rights Watch aseguró el sábado que otra bomba de racimo impactó a las afueras de un hospital en Vuhledar, en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, lo que causó la muerte de cuatro civiles y dejó diez heridos, seis de ellos trabajadores sanitarios.

“Este ataque cruel ha matado y herido a civiles, y dañado un hospital”, expresó en un comunicado el director de armas de HRW, Steve Goose, que llamó a las fuerzas rusas a dejar de usar munición de racimo y a “frenar los ataques ilegales con armas que matan y mutilan de manera indiscriminada”.

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