El conflicto armado sumó una nueva etapa ofensiva en aguas del mar Negro y del mar de Azov. Las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania informaron sobre golpes certeros contra trece embarcaciones de Rusia durante las últimas cuarenta y ocho horas. Los ataques formaron parte de una estrategia planificada para debilitar la guerra logística militar del adversario en la región.
Las unidades militares emplearon drones aéreos y marítimos para neutralizar objetivos de la flota enemiga. Los proyectiles dañaron diez buques cargueros, dos remolcadores y un gran barco petrolero. El comandante Robert Brovdi confirmó que las maniobras buscaron inutilizar motores y puentes de mando sin causar grandes derrames de petróleo en el agua.
Guerra marítima
Las operaciones navales alcanzaron terminales petroleras cerca de Novorossiysk. Varias explosiones provocaron incendios en la embarcación Nelsa mientras cargaba crudo procedente de Kazajistán. Días antes, los navíos Asia y Nissos Ios sufrieron daños graves en la misma zona comercial. Autoridades kazajas condenaron públicamente estas acciones lanzadas contra el transporte neutral.
Por su parte, el ejército ruso respondió con el lanzamiento de tres misiles de crucero contra el carguero civil Golden Leo cerca del puerto de Odesa. La agresión destruyó casi por completo la nave de bandera de Guinea-Bissau y provocó la muerte de diez tripulantes. Las rutas de navegación comercial enfrentan ahora un escenario inédito de extrema peligrosidad.
Drones vs infraestructura energética
Las tropas defensivas ampliaron sus incursiones dirigidas a desactivar las redes de energía en los territorios ocupados. Un total de trece instalaciones de electricidad sufrieron daños directos en la península de Crimea. Desde el inicio de la operación especial a principios de mes, los efectivos atacaron más de cien objetivos estratégicos del sector eléctrico.




