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Francisco volvió a hablar en la plaza San Pedro con fieles

El Papa Francisco ofició la tradicional misa de Ángelus por primera vez desde hace dos meses, gracias a la flexibilización de las restricciones por la pandemia

Por primera vez desde hace más de dos meses, los fieles pudieron acceder este domingo a la plaza de San Pedro para escuchar la tradicional misa de Ángelus gracias a una flexibilización en las restricciones sanitarias ante la pandemia de coronavirus, informó el Vaticano.

Ya el domingo pasado, el Papa Francisco se había podido asomar al balcón desde su estudio privado en el Palacio Apostólico.

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Esta vez, ya con presencia en la plaza San Pedro, Jorge Bergoglio pidió a los sacerdotes que como Jesús no teman contaminarse con las heridas del mundo.

Desde las últimas semanas, la cita dominical del Papa se venía realizando desde la biblioteca del Palacio apostólico.

"Jesús nos anuncia que Dios no es una idea o una doctrina abstracta, sino aquel que se contamina con nuestra humanidad herida y que no teme entrar en contacto con nuestras heridas", aseguró el Papa durante el Angelus en el que reflexionó sobre el tramo del Evangelio en que se relata la sanación de Jesús a un enfermo de lepra, enfermedad que en aquel tiempo era repudiada y marginada socialmente por ser "impura", según informó la agencia oficial del Vaticano.

Desde el balcón de su estudio privado, Francisco pidió un aplauso para "tantos buenos sacerdotes confesores que tienen esta actitud" de atraer a la gente, señaló Vatican News.

Ángelus 14 febrero 2021 Papa Francisco

"Atraen a tanta gente que no siente nada, que se siente en el suelo por sus pecados... y lo hacen con ternura, con compasión... Buenos son esos confesores que no están con el látigo en la mano, sino que están solo para recibir, para escuchar, y para decir que Dios es bueno y que Dios siempre perdona, que Dios no se cansa de perdona", continuó el Papa.

Y luego concluyó: "Mientras la ley prohibía tocar a los leprosos, Él se conmueve, extiende su mano y lo toca para curarlo. No se limita a las palabras, sino que lo toca. Tocar con amor significa establecer una relación, entrar en comunión, implicarse en la vida del otro hasta el punto de compartir incluso sus heridas".