Asesorados por oficiales de Irán, unos 30.000 soldados y milicianos iraquíes atacaron ayer la ciudad de Tikrit, en la mayor ofensiva lanzada hasta ahora para recuperar uno de los bastiones del Estado Islámico (EI) desde que el grupo yihadista conquistó extensas zonas de Irak, alarmando al mundo, el año pasado.Varias horas después de lanzada la operación, considerada una prueba decisiva de la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes, el Ejército dijo que aún no había podido ingresar en la norteña ciudad, en un posible indicio de una larga batalla por delante en una de las mayores urbes controladas por el EI en Irak.
El canal de TV público Al Irakiya dijo que las fuerzas avanzaron hacia Tikrit desde cinco direcciones diferentes, apoyados por artillería y ataques de la aviación nacional. La emisora y fuentes de seguridad dijeron que los soldados recuperaron algunos poblados que rodean la ciudad, echando a los yihadistas sunitas del EI.Pese a un lento pero firme avance del Ejército hacia el norte, incluyendo victorias importantes, en los últimos meses fracasaron varios intentos de recuperar la ciudad natal de Saddam Hussein, núcleo opositor al gobierno chiita iraquí surgido de la invasión estadounidense de 2003, que llevó a su derrocamiento y ejecución.
Durante la invasión, Tikrit, capital de la provincia de Salahadin, y otros bastiones sunitas fueron martirizados desde el aire hasta que se doblegó su resistencia.La situación geográfica de Salahadin, entre Bagdad y la provincia de Nínive, cuya capital es Mosul, principal feudo de los extremistas en Irak, le otorga una gran importancia estratégica en el conflicto que desde hace meses enfrenta al EI con las fuerzas iraquíes.Si consiguieran recuperarla por completo, las fuerzas iraquíes ejercerían una mayor presión al sur de Mosul, segunda ciudad de Irak, que tratan de recuperar desde que fue ocupada por los yihadistas el pasado junio, poco antes que Tikrit.Situada unos 150 kilómetros al norte de Bagdad y sobre la ruta que va de la capital a Mosul, Tikrit tiene una población estimada de 250.000 habitantes, en su mayoría sunitas. Según informó un corresponsal de la emisora Al Arabiya, muchos residentes huyeron ya sea por temor a los ataques o a eventuales represalias de las milicias chiitas.Fuentes militares dijeron que en la ofensiva participan soldados, policías, unidades contraterroristas, un cuerpo de voluntarios chiitas controlado por el gobierno y llamado Movilización Popular, así como también milicias de tribus sunitas.



