Mundo Sábado, 27 de octubre de 2018

En la Favela o en la web, Brasil se juega sus últimas cartas

La última encuesta de Datafolha muestra a Bolsonaro con el 56% de las intenciones de voto, contra 44% de Haddad.

El ultra-derechista Jair Bolsonaro a través de internet; su rival de izquierda Fernando Haddad en la favela: en el último día de campaña este sábado, los candidatos a la presidencia de Brasil lanzan los últimos guiños al electorado, que parece inclinarse a favor del excapitán del Ejército.

Los brasileños se dividen por un lado entre Haddad, el delfín del encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que promete regresarlos a los años dorados de bonanza económica comandados por el Partido de los Trabajadores (PT); y por otro un excapitán del Ejército nostálgico de la dictadura, partidario de liberar el porte de armas, que afirma poder "limpiar" a Brasil de la corrupción, la inseguridad y el "comunismo".

La última encuesta de Datafolha muestra a Bolsonaro con el 56% de las intenciones de voto, contra 44% de Haddad.

Haddad y la "virada"

Entre los militantes de Haddad, el clima era de que todavía es posible una "virada".

"Ya viramos, vamos a ganar, la democracia va a ganar, no el militarismo. La dictadura de nuevo, no. Brasil no precisa armas, sino proyectos sociales", dijo a la AFP Emerson Santana, 44, que participaba emocionado de un acto de Haddad este sábado en Heliópolis, la mayor favela de Sao Paulo (sudeste).

Haddad, de 55 años, fue designado candidato en septiembre, en reemplazo de Lula, que purga desde abril una pena de 12 años de cárcel por corrupción, en el marco de la operación "Lava Jato" que golpeó de lleno a grandes figuras del PT y sus aliados.

El despegue de Haddad se dio sobre la base de millones de brasileños que se beneficiaron de las políticas de inclusión social de Lula.

Pero hasta ahora no consiguió más que el "apoyo crítico" de los principales dirigentes de centroizquierda, que reprochan al PT sus tejes y manejes político-financieros durante sus años en el poder y su falta de autocrítica.

Aunque no se descartan apoyos de última hora.

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